La joda de la Aduana

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Una vez más, forzados por los productores avícolas, los funcionarios aduaneros tuvieron que hacer su trabajo de controlar el paso de mercaderías por el Puente de la Amistad hacia territorio paraguayo. La Asociación de Avicultores del Paraguay (AVIPAR) solicitó que se intensifiquen los controles ante el temor de un aumento del contrabando de pollos desde Brasil, debido a la sanción de la Unión Europea a frigoríficos del vecino país. Se estima que Brasil dejará de exportar 1.500.000 pollos por día, productos que llegarían a las zonas fronterizas. De hecho, periodistas de nuestro diario constataron el masivo ingreso y en condiciones absolutamente insalubres de pollos de procedencia brasileña.
Por supuesto, durante los controles de ayer varios paseros (llámese contrabandistas), que ingresaban mercaderías en motos, se resistieron a ser revisados. ¿Cómo es posible, si hasta el día anterior podrían circular con tranquilidad metiendo contrabando, de la noche a la mañana se deciden incautar mercaderías y hacer controles?! Otros reclamaron que sólo las motos eran retenidas, mientras que los furgones ingresaban libremente.
Tras el operativo, sólo unas cuantas cajas de pollo fueron incautadas, así como algunas bolsas de zanahorias. Los funcionarios aduaneros no dieron abasto con la gran cantidad de vehículos, entre motos y furgones, que ingresaban con mercaderías. El control generó tensión, reclamos y congestión vehicular que prontamente se generó en la zona primaria.
El control realizado ayer nuevamente dejó en evidencia que el gobierno de Horacio Cartes fue una farsa en el combate al contrabando. Durante su gestión, la aduana siguió siendo el mismo carnaval, una institución y monumento para el enriquecimiento ilícito, como lo fueron durante los gobiernos anteriores y los maletines de la recaudación siguieron yendo a Asunción con absoluta normalidad.
El control y sus efectos, como la rebeldía de los motociclistas y propietarios de furgones, demostró que nunca realizaron su trabajo los funcionarios, que las mercaderías de contrabando ingresaban tranquilamente todos los días a toda hora con la complicidad de los aduaneros, por ello no tiene siquiera la pericia para hacer las inspecciones, y generan embotellamientos. Y una vez más, se demostró de que estos sinvergüenzas, aparte de conspirar contra la producción y la industria nacional, están cobrando mensualmente un salario por un servicio que no prestan. Alguna vez tiene que asumir una autoridad con honestidad, patriotismo y responsabilidad para terminar con este lamentable carnaval de corrupción, llamado Aduanas, una verdadera guarida de sinvergüenzas.

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