Otro abuso de poder

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El presidente de la Junta Municipal de Ciudad del Este Miguel Prieto (Ind.) con mucho tino propuso durante la última sesión derogar resoluciones anteriores del legislativo comunal por las que se otorgaba a la familia Zacarías Irún ocupar la vereda de su residencia ubicada en el exclusivo barrio Boquerón, para instalar una caseta de seguridad. La propuesta fue derivada a comisiones para su mejor estudio.
Por ley las veredas no pertenecen a los frentistas, sino a la comunidad. Están destinadas al tránsito del ciudadano, al peatón. Lastimosamente en Ciudad del Este ocurre todo lo contrario. Las aceras están ocupadas por vendedores ambulantes, comerciantes, venta callejera de comida de todo tipo, entre otros rubros. La Municipalidad se encargó de privatizar estos espacios públicos y cobra un canon en detrimento de la seguridad y el bienestar de toda la ciudadanía.
En el microcentro, los turistas que llegan a diario a realizar compras se ven obligados a caminar por la calzada entre los vehículos, poniendo en riesgo su vida; y gran parte de este problema también es responsabilidad del clan Zacarías Irún, que en los últimos años se ha caracterizado por enajenar todos los espacios públicos; hasta fueron denunciados por la comercialización de veredas.
En el caso de la caseta de seguridad construida fuera del límite del terreno de la casa familiar del dirigente colorado esteño, se trata de una construcción de dimensiones importantes, hecha de material cocido y que ocupa gran parte de la acera. El hoy senador electo argumenta que tuvo la aprobación municipal, pero lo que no cuenta es que le autorizó una Junta Municipal sometida a sus intereses y bajo la administración de su esposa Sandra McLeod. Esto lo convierte en un abuso más de los tantos a los que tiene acostumbrada a la población esteña esta familia de políticos. Los Zacarías Irún no solo privan a la ciudadanía de un espacio para caminar, sino de efectivos de la Policía Nacional pagados por el pueblo que deberían estar custodiando a la población, sin embargo, se dedica en exclusividad a custodiar la residencia de esta familia.
Los Zacarías Irún se hacen llamar dirigentes; deberían ser ejemplo y no cometer atropellos de este tipo que les resta toda autoridad moral a intervenir en otras situaciones similares desde los cargos públicos que les toca ocupar. Si quieren el respeto de la gente deben adecuarse a lo que dicen las ordenanzas y las leyes de la República.

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