Responsabilidad electoral

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El excesivo electoralismo ha llevado al país a largos períodos de estancamiento en estos casi 30 años de democracia. Si bien el sistema electoral fue diseñado para asegurar la participación ciudadana en la vida institucional del país, ha obligado a la población a soportar cada año interminables campañas electorales para los diferentes cargos electivos y partidarios. Las autoridades encargadas de administrar el país distrajeron continuamente su atención de la tarea que le encomendó la ciudadanía y se embarcaron en luchas intestinas por asegurar su continuidad por un periodo más, en el caso de los intendentes, o de tratar de ubicar a un sucesor “amigo” o correligionario que responda a los intereses personales o de grupo del poderoso de turno.
Esto se trató de corregir de alguna forma con la modificación de la ley electoral para obligar a los partidos a elecciones internas simultáneas para elegir candidatos a cargos electivos y, a su vez, los partidos comenzaron a cumplir lo que ya está establecido cuál es que elijan sus autoridades el mismo día que se realizan las primarias.
Sin embargo, a los políticos nada les contenta. En estos momentos en que el país apenas se está recuperando de una campaña para las elecciones generales donde se eligieron nuevos gobernadores, parlamentarios, presidente y vicepresidente, en Ciudad del Este y especialmente en la Junta Municipal ya se desató la pelea de los grupos políticos por la intendencia. Varios concejales municipales aspiran a ocupar el cargo que dejará la colorada Sandra McLeod de Zacarías.
Faltan aún dos años para que fenezca el periodo. Dos años en los que las autoridades tienen la obligación de invertir en la aprobación y prosecución de proyectos, o en las elaboración de planes que beneficien a la ciudadanía.
El internismo desatado en forma prematura como siempre ocurre dejará en stand by la administración municipal. Todo proyecto será bloqueado para evitar que el ocasional adversario saque rédito de sus acciones.
Ciudad del Este sigue siendo una de las ciudades del país más desordenadas, sucias, con calles destrozadas y lugares públicos ocupados . Todo está por hacerse.
Las autoridades municipales deberían tomar conciencia de la enorme responsabilidad y la confianza que la ciudadanía les entregó al elegirlos en el 2015 y dedicarse  exclusivamente a desempeñar el cargo que les toca ocupar. La ciudadanía debe mantenerse expectante, y si sus autoridades le decepcionan debe identificarlos y no votarlos nunca más.

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