Funcionarios del IPS y los malos tratos

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En el Instituto de Previsión Social de Ciudad del Este se realizó ayer una manifestación de protesta contra el nuevo director Mirael Álvarez. Los trabajadores se quejan de supuestos maltratos a los que son sometidos por el nuevo directivo de la institución. En realidad, la manifestación fue de un reducido grupo de funcionarios, que en horario laboral y frente al hospital donde hay enfermos e internados, procedió a poner música a todo volumen y a explotar petardos, en una demostración de desubicación social y tremenda irresponsabilidad.
Los funcionarios del ente previsional no tienen ninguna autoridad moral para reclamar, en especial cuando se trata de malos tratos. En realidad todo tipo de maltrato, provenga de donde provenga, es condenable y hasta los funcionarios del IPS podrían haber despertado la solidaridad de asegurados, si por lo menos tuviesen eso que llamamos autoridad moral para reclamar un buen trato.
Y es que la Institución está plagada de empleados haraganes, irresponsbles y sinvergüenzas que desprecian el trabajo para el que fueron asignados. A diario se ve en la institución cómo los asegurados sufren en manos de personas que de buen trato y cortesía, saben muy poco. Las quejas de maltratos a asegurados se escuchan a diario, así como de médicos que no cumplen con sus horarios, planilleros que nunca aparecen, o médicos que derivan pacientes a sanatorios privados, o laboratorios particulares.
El director Mirael Álvarez declaró públicamente que lo que está tratando de hacer es poner orden, y que los funcionarios comiencen a adecuarse a algunas normas y sobre todo, lo que se refiere a la asistencia. Se sabe que muchos son los que van, marcan entrada y desaparecen de la institución. En ese antro acostumbrado al desorden y la informalidad, que de repente aparezca alguien que quiera poner orden siempre hará que aparezcan los supuestos descontentos de los acomodados, que no quieren perder privilegios.
Si ese es el pecado de Mirael Álvarez, bienvenido sea. Si hay algo que hace falta en la institución es un director responsable que ponga orden y exija a los funcionarios a brindar un buen servicio como los asegurados se merecen. El estado de una institución se refleja por la calidad de sus funcionarios, si hay quejas y desorden es porque quienes trabajan en ese lugar no hacen bien su trabajo.
Es de esperarse que el director Álvarez no se amilane a las bravuconadas y comience realmente a exigir eficiencia a los funcionarios, y que el aporte de los asegurados se vea reflejado en un buen servicio y una buena atención. Si el director está haciendo bien las cosas, debe tener el respaldo necesario, los asegurados lo agradecerán.

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