Cumplir la Constitución

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El presidente Horacio Cartes y el expresidente Nicanor Duarte Frutos siguen insistiendo en su afán de ocupar una banca en la Cámara de Senadores. Ambos se candidataron al cargo de legislador activo contrariando lo establecido en la Constitución Nacional que en su artículo 189 señala expresamente que los expresidentes de la República serán senadores vitalicios.
Para candidatarse, ambos golpearon la frágil institucionalidad que tiene el país. Lograron que tanto el Tribunal Superior de Justicia Electoral como la genuflexa Corte Suprema de Justicia habilitaran las postulaciones, y ahora, tienen en vilo a toda la población porque quieren ocupar sus bancas a las que accedieron ilegalmente.
Durante la sesión preparatoria del pasado 30 de junio, el presidente del Congreso Fernando Lugo, haciendo cumplir la Carta Magna, impidió el juramento de Nicanor Duarte Frutos, llamando a ocupar su lugar a Mirta Gusinky. Mientras que en vez de Cartes tomó juramento a Rodolfo Friedmann.
Sin embargo, Duarte Frutos insiste en ocupar su banca por lo que todo el sector político está en estos momentos ocupado por un lado en facilitar que asuma, y otro que busca impedirlo por todos los medios. Por ahora, la Cámara de Senadores no logra reunir los votos necesarios para convocarlo, según lo admitió el presidente del Congreso Silvio Ovelar, pero no se descarta que ello ocurra.
Es inadmisible cómo por el capricho de dos personas, la clase política y hasta el presidente electo Mario Abdo Benítez deban estar perdiendo tiempo tratando de buscar salida, en vez de dedicarse a atender asuntos que atañen a la realidad nacional.
Los políticos deben cortar de raíz esta situación y aceptar que la decisión tomada por Lugo en ejercicio de la presidencia del Senado es la correcta. Su accionar está respaldado en la misma Constitución, que en su artículo 137 señala que carecen de validez todas las disposiciones o actos de autoridad opuestos a lo establecido en esta Constitución.
Mientras el artículo 138 que complementa lo dicho en el 137, textualmente señala: Se autoriza a los ciudadanos a resistir a dichos usurpadores, por todos los medios a su alcance. En la hipótesis de que una persona o grupo de personas invocando cualquier principio o representación contaria a esta Constitución, detenten el poder público, sus actos se declaran nulos y sin ningún valor, no vinculante y, por lo mismo, el pueblo en ejercicio de su derecho de resistencia a la opresión, queda dispensado en su cumplimiento.
Cartes y Duarte Frutos pretenden usurpar un cargo para el que no están habilitados. La clase política y la ciudadanía tienen derecho a impedir que eso ocurra, a como dé lugar.

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