El gran desafío de González Vaesken

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Pobladores del barrio Santa Cecilia de Minga Guazú denunciaron en estos días el estado en que se encuentra un empedrado que había llevado adelante la Gobernación del Alto Paraná bajo la administración del hoy diputado colorado Justo Zacarías Irún. La obra tiene todas las características de haber sido parte de un gran negociado donde aparece involucrada una empresa de pésimos antecedentes.
La denuncia ya no sorprende, pues es una constante desde hace 15 años cuando una rosca de sinvergüenzas se apropió de la Gobernación para hacer vito del dinero público y al mismo tiempo enriquecerse. Solo el antecesor de Zacarías, el ex senador Nelson Aguinagalde tiene al menos 10 denuncias judiciales, una de ellas por el derrumbe de una escuela edificada bajo su administración.
El Alto Paraná está regado de obras inconclusas y mal hechas, fruto de una confabulación entre los administradores de turno -el último Justo Zacarías Irún- y empresas amigas creadas solamente para apropiarse del dinero público mediante licitaciones dirigidas, y donde lo que menos importa es hacer bien el trabajo, sino llenarse los bolsillos sin pudor.
Este perverso sistema es el que hace que la zona siga sufriendo la falta de infraestructura. Todos los que llegan, solo ven el negocio, no la necesidad de la gente. Así se tienen empedrados mal hechos o destrozados antes de ser inaugurados, polideportivos por los que ya se pagaron el 100% pero las obras están en sus inicios; y centros asistenciales como el Hospital del Trauma construido bajo la administración Aguinagalde que apenas inaugurado ya estaba lleno de fisuras por la mala construcción y que hasta la fecha corre serio riesgo de derrumbe a pesar de las multimillonarias refacciones que ya se hicieron.
Estos son algunos botones de la muestra de las fechorías de la claque que está pudriendo el Alto Paraná.
Roberto González Vaesken se hará cargo del gobierno regional desde el próximo 15 de agosto. Su elección, ya en las internas de su partido, fue una señal de que la gente está harta de los políticos que esquilmaron la Gobernación en los últimos años. González Vaesken viene de la docencia, se presentó como una opción diferente, y la gente le dio su voto de confianza.
Cuando asuma el cargo, su primera prueba de fuego será investigar y denunciar los casos de corrupción en la administración anterior. El gobernador no puede permitir que quede impute el grosero robo del dinero público. Una de sus tareas principales deberá ser identificar las tragadas, y sin mirar de qué color es el pañuelo que lleva al cuello el afectado, denunciarlo para que caiga sobre él todo el peso de la ley.
Es hora de acabar con tanta corrupción. Es hora de poner nombre y apellido a cada malversación de dinero público, a cada sobrefacturación; o a cada repartija.
Si Roberto González Vaesken no desenmascara a los que se beneficiaron o negociaron con las obras públicas, habrá fracasado como servidor público y pasará a la historia como un cómplide la corrupción. La ciudadanía le dio su confianza, ahora está en él demostrar de qué madera está hecho.

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