Patrulla Caminera

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Un grupo de pobladores del distrito de Hernandarias se manifestó el pasado sábado contra los controles extorsivos que lleva adelante la Policía Caminera sobre la supercarretera, a la altura de la zona urbana de dicha comunidad. Según denunciaron los pobladores, los uniformados inventan infracciones para exigir coima. Sus víctimas preferidas son los turistas brasileños, que a diario usufructúan la ruta que une Ciudad del Este con Salto del Guairá.
A los manifestantes se sumó el intendente de la comunidad Rubén Rojas (ANR), quien con alegría anunció que habló con el presidente Horacio Cartes del tema y que la Policía Caminera tiene orden de replegarse a sus cuarteles.
La Policía Caminera tiene como principal responsabilidad ejercer control sobre los rodados que circulan por las rutas nacionales; y está demostrado que su presencia, a pesar de las denuncias de coimas, es persuasiva. Cuando la gente sabe que las patrullas recorren tramos de tal o cual ruta, generalmente manejan con mayor cuidado, respetan las reglas de tránsito. Uno de los mayores beneficios es que ocurren menos accidentes, por tanto, se preservan muchas vidas.
El hecho de que existan funcionarios desleales, coimeros, sinvergüenzas y faltos de compromiso con el deber, no debe ser motivo para privar a la institución de ejercer el control para el que fue creado. Lo que el intendente Rojas anunció, muy suelto de cuerpo, y como una victoria, no es más que una señal de que lamentablemente en nuestro país los organismos se siguen manejando de acuerdo a las ocurrencias del correligionario del que ejerce el poder de turno.
Sacar a la Policía Caminera de las rutas no es la solución. Si al jefe comunal le interesa realmente lo que ocurre, y quiere ayudar a que los visitantes no sean víctimas de extorsión, debe ayudar a identificar a las personas, que resguardadas detrás del uniforme, cometen delito.
Una forma interesante de contrarrestar podría ser informando a los turistas de las reglas que deben cumplir en territorio paraguayo. Cuánta falta hace una oficina de información turística en las rutas nacionales. Aquí, la persona que llega no tiene idea a qué debe enfrentarse. Como nada sabe, no tiene cómo defenderse cuando es víctima de los extorsionadores. Nunca sabe si lo que se le exige es correcto o no, y si supiera tampoco tiene a dónde recurrir para denunciar un hecho irregular.
Impedir que la Caminera esté en la ruta es el camino más fácil. ¿Por qué la Municipalidad de Hernandarias, por ejemplo, no inicia una campaña de ayuda al turista? Hasta podría proponer trabajar en forma conjunta con los uniformados. Esto podría ser doblemente beneficioso porque inclusive ayudaría a depurar el cuadro del ente de control.
Las autoridades deberían dejar de lado las brabuconadas y ayudarse a trabajar por un país mejor. En lo que hay que insistir es en depurar los cuadros, denunciar y castigar a las personas que cometen delito exigiendo coimas. La presencia de la patrulla caminera es necesaria en las rutas, los distritos deberían buscar un método para trabajar en forma conjunta, y no estar continuamente pidiendo que dejen de hacer su trabajo. Si por cada funcionario corrupto vamos a limitar a las instituciones, terminaríamos cerrando todas las instituciones de la república. Hay que tener un poco más de seriedad en el tratamiento de este tipo de problemas y plantear soluciones valederas.

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