Estado inútil

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El cuerpo de un compatriota está sumergido a siete metros de profundidad en la zona de J. Eulogio Estigarribia, departamento de Caaguazú. Se trata de Froilán Rojas, un hombre de 71 años buscador de “plata yvyguy”, que había sido tragado por un desborde de agua subterránea, durante la excavación que estaba realizando. El suceso se registró el pasado domingo y hasta ayer su cuerpo no fue rescatado. Los bomberos de Itaipu, quienes según los familiares, hicieron todo el esfuerzo posible, finalmente en la tarde de ayer desistieron de seguir intentando el rescate y abandonaron la zona. No obstante, los familiares, con la ayuda de los pobladores continuaron con el esfuerzo de encontrar el cuerpo del infortunado.
Froilán es de la zona de Lambaré y su pasión de toda la vida fue buscar tesoro. Su hija relató que el hombre recorrió varios rincones del país con sus máquinas detectoras de metal buscando oro. El hombre llegó el domingo a la tarde a una propiedad ubicada en la mencionada compañía, donde aparentemente su máquina detectó la presencia de oro. Allí introdujo un tubo de metal a un pozo, de unos 7 metros de largo y 1,10 m de diámetro, preparado especialmente para continuar con la excavación. Sin embargo, la presión de agua inundó el ducto y Froilán quedó atrapado.
Hace poco, el mundo fue testigo de los esfuerzos que se hacían en Tailandia para rescatar a unos niños que habían sido atrapados en una cueva. En el 2010 en Chile, el gobierno puso todo el esfuerzo y la tecnología para rescatar con vida a los mineros atrapados.
En Paraguay, un ministro y su plana mayor desapareció en una noche y el Estado solo al día siguiente pudo desplegar una tarea de búsqueda, dejando en evidencia su penosa precariedad. Ahora una familia está luchando desesperadamente por recuperar el cuerpo del papá de la casa, para darle un entierro digno y el Estado paraguayo, una vez más, demostrando su absoluto desprecio al compatriota se mantiene distante y carente de solidaridad. Es absolutamente inconcebible que, con la tecnología de la que se dispone actualmente, después de ocho días no se pueda rescatar un cuerpo que probablemente esté apenas a unos 7 metros de profundidad.
Ese es lamentablemente nuestro país. Un país donde las familias lloran en silencio sus pérdidas y sus necesidades, porque las autoridades no trabajan con previsión para actuar en casos de tragedias y donde a diario vemos cómo derrochan el dinero público en lujos y placeres.
Con todas las tragedias y muertes de compatriotas que hemos tenido, todavía no hemos aprendido como sociedad a actuar y anticiparnos a los acontecimientos y, sobre todo, responder con la debida urgencia en situaciones de tragedia.

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