Sin rumbo

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El diputado Jorge Brítez procedió la semana pasada a arrancar un cartel publicitario ubicado groseramente y de forma absolutamente precaria en una vereda de Ciudad del Este. El hecho fue acompañado y aplaudido por los mototaxistas y vendedores de las inmediaciones, quienes veían como un obstáculo el cartel publicitario. No es la primera vez que Brítez procede a realizar acciones de este tipo. Hace solo unas semanas, en compañía del concejal Miguel Prieto derribaron una casa construida en la franja de seguridad de la avenida Pioneros del Este, que a todas luces tenía la anuencia de funcionarios municipales, ya que avanzaba a tambor batiente, pese a las quejas de vecinos sin que la administración de Sandra McLeod se inmute por la usurpación del espacio público.
Es innegable que de la mano de la familia Zacarías la capital del Alto Paraná se convirtió en el territorio de la prepotencia, del abuso y del amiguismo. Los mismos se encargaron de parcelar todos los espacios públicos con el pretexto de la recuperación, pero lo que hicieron fue lotear nuevamente y distribuirlos de manera absolutamente prebendaria, atiborrando toda la ciudad de casillas y puestos de ventas.
Y como cada vez quedan menos espacios para lotear, entonces generan otros para seguir con el negocio, como sucedió recientemente con la vereda de la avda. Bernardino Caballero, donde las casetas construidas con la excusa de que serían refugios de pasajeros, de la noche a la mañana se convirtieron en puestos de ventas. Se mencionó que esta usurpación tuvo la complacencia del concejal Celso Miranda, alias Kelembú quien evidentemente así también está sumándose al mismo método de los Zacarías, de lotear espacios públicos para ubicar a sus seguidores.
Para completar este patético panorama, el viernes a la noche otro concejal “opositor” Herminio Corvalán, se sumó al abuso, acompañando la construcción de un puesto de venta, ocupando toda la vereda del nuevo hospital del Instituto de Previsión Social.
Mientras las autoridades electas, a quienes los contribuyentes le pagan mensualmente sus jugosas dietas, están destruyendo la ciudad solo para beneficiar a unos cuantos seguidores, que le asegurarán que en las próximas elecciones puedan seguir mamando del presupuesto público. En contrapartida en la misma semana que pasó, se presentaba un estudio realizado gracias a la iniciativa del Consejo de Desarrollo de Ciudad del Este (Codeleste), un organismo no gubernamental, que aglutina a profesionales y empresarios y que hablaba de las potencialidades económicas que tiene la región, que necesita expandirse para dar más oportunidades a todos los habitantes.
La misma organización Codeleste, está detrás del Plan de Desarrollo para la capital del Alto Paraná, que había sido encomendado al equipo del renombrado urbanista Casio Taniguchi. Es así que una vez más es la iniciativa privada la que está trabajando por la ciudad. Mientras, la intendente y los concejales están en la joda, tomándose fotos y videos con el único fin de la autopromoción y para alimentar sus respectivos egos. Luego van rifando los espacios públicos con criterio prebendario, para asegurarse votos cautivos, para las próximas elecciones. ¡Una vergüenza!

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