Agresiones y adicciones: cuando los hombres se deprimen

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Cuando se habla de depresión, los viejos modelos parecen seguir vigentes: el hombre “el sexo fuerte” no puede y no quiere permitirse debilidades. Ni siquiera enfermedades físicas. Las preocupaciones de callan o se ocultan con el alcohol.

Si bien las depresiones son más frecuentes en mujeres que en hombres, el riesgo de suicidio es mucho mayor en los hombres. Y además, estos emplean métodos más violentos y tienen, por ello, más posibilidades de prosperar en el intento.

Los médicos coinciden en que si bien no hay algo como la “depresión masculina”, la depresión se manifiesta de distintas formas dependiendo del sexo.

Las mujeres suelen perder las ganas y entran en un estado de ánimo melancólico, mientras que los hombres tienden a volverse más agresivos, o hacen deportes como locos y toman más alcohol. Como este tipo de comportamientos se consideran típicamente masculinos, la depresión suele pasar inadvertida durante mucho tiempo. Otros síntomas posibles de una depresión son la alteración del sueño y el decaimiento general.

No solo los síntomas son distintos: también las causas de una depresión son frecuentemente distintas en hombres y mujeres. Un detonante es por ejemplo la falta de comunicación en el lugar de trabajo. Los hombres suelen descargar la frustración consigo mismos en vez de hablar sobre ella.

En los hombres también incide el miedo al fracaso. Por eso, parte de la terapia consiste en abordar las propias expectativas. Hacerse preguntas como: “¿Valgo realmente menos si hago menos?“.

Si se tienen dudas de estar sufriendo o una depresión o se cree que un familiar podría estar sufriendo una, lo mejor es hablar primero con el médico clínico. De ser necesario, el médico derivará al paciente a un psicoterapeuta o una clínica.

En algunos lugares se trabaja con terapias diferenciadas para hombres y mujeres. Las para hombres se enfocan en entrenamientos anti-agresión y de atención.

Los especialistas afirman que este tipo de terapia no funciona tanto por ser distinta, sino porque al ser separados de las mujeres los hombres se permiten dejar caer su fachada y oponen menos resistencia. Ponen menos empeño en mostrarse fuertes.

De todas formas, para el éxito de cualquier terapia son claves la disposición al cambio y la capacidad de mirar hacia adentro. ¿Pero qué pasa cuando faltan las dos cosas? En eso casos pueden ayudar la pareja y los amigos.

Sin embargo, no se puede caer en la trampa por la cual el afectado se sienta un fracasado. Los hombres a los que les gusta cargarse de responsabilidades podrían llegar a interpretar la preocupación de los demás como un reproche.

Por otra parte, si bien muchas veces es bueno tener una conversación de amigo a amigo, y éstos pueden ayudar a que una persona tome consciencia de que necesita terapia, también vale recordar que los amigos no son terapeutas.

Para los afectados, vale un último consejo: una vez encaminado el tratamiento, hay que comprometerse con él, ya que cuidar el cuerpo y la psiquis es también una señal de fortaleza.

Fuente: ABC DIGITAL

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