La Cámara de la vergüenza

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a Cámara de Diputados reafirmó ayer su mote de Cámara de la vergüenza. Con 27 votos a favor, 6 en contra y 42 abstenciones decidieron que uno de sus miembros, delincuente confeso, el diputado José María Ibáñez continúe ocupando la banca a la que accedió por segundo periodo consecutivo, rechazando su pérdida de investidura. El legislador en el 2013 apenas ocupó su banca en la Cámara Baja, hizo contratar al Legislativo a tres personas que cumplían la tarea de cuidadores de su casa quinta, ubicada en Areguá.
Ibáñez no solo metió la mano en el bolsillo del pueblo para abonar el sueldo de sus empleados domésticos, sino que además se quedaba con una parte del pago. Según pudo comprobar la fiscalía, la esposa del legislador, Lorena Plabts, se encargaba de cobrar el cheque que salía a nombre de los muchachos. La Cámara de Diputados asignó un ingreso de G. 2.500.000 a cada uno, pero dos de los trabajadores recibían G. 1.000.000 y la tercera persona G. 500.000 .
El Ministerio Público demostró que el legislador cometió los delitos de estafa, expedición de documentos de contenido falso y cobro indebido de honorarios; y el acusado admitió.
Ayer, durante poco más de dos horas intentó defenderse con frases rebuscadas y hasta con citas bíblicas. Subestimando la inteligencia de la ciudadanía dijo que lo que él hizo fue admitir los hechos, no confesarlos, por tanto, no es un corrupto confeso. Dijo que es víctima de una inquisición moderna y que en la Cámara Baja lo que se pretende es hacer una cacería de brujas. Y como guinda de la torta, acusó a la prensa de una persecución inmisericorde.
Dijo que el hecho ocurrió en el periodo anterior como si al jurar de nuevo como diputado se tratara de otra persona y no la misma que estafó al Estado haciéndole pagar el sueldo de sus domésticos.
El caso de José María Ibáñez es una de las demostraciones más palpables de corrupción y miserabilidad en que cae un político, aprovechándose de su cargo. Puede tratar de explicar de todas las maneras que quiera pero hay una sola verdad: hizo pagar a todos los paraguayos el sueldo de sus empleados; y no solo eso, se quedaba con una parte del dinero, lo que significa que llevaba a su bolsillo plata de toda la ciudadanía. Pero no recibirá ningún castigo por ello.
El Poder Legislativo desde hace algunos años se convirtió en una guarida de delincuentes donde, a más de gozar de inmunidad, tienen asegurada la defensa corporativa. Ayer, Ibáñez tuvo a su favor casi la misma cantidad de votos que se necesitaba para echarlo de la Cámara. En total 48 diputados -6 en contra y 42 abstenciones- en su mayoría perteneciente a la bancada afín a Colorado Añetete, del presidente electo Mario Abdo Benítez, y el PLRA.
La ciudadanía debería hacer sentir su indignación por esta nueva burla. Es necesario hacer saber a estos legisladores que la ciudadanía no aprueba sus fechorías. Solo el escrache, la exposición pública de repudio podrá crear conciencia y pensar que alguna vez el país tendrá autoridades decentes, honestas y merecedoras de la confianza de la ciudadanía.

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