Sin vergüenza y sin moral

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n nuestro país, cada vez que se acerca una elección interna previa a las nacionales es común que se desarrollen arduos debates sobre la calidad de nuestras autoridades y la necesidad de elegir bien. En general se alienta el recambio, rostros nuevos, sabia nueva. Se pide a los partidos políticos ofrecer opciones potables y no los mismos quemados de siempre.
En abril se hicieron las elecciones generales y fruto de esos comicios son los integrantes de las Cámaras del Congreso, quienes asumieron sus bancas el 1 de julio. Estos nuevos representantes del pueblo, el miércoles los Diputados y ayer los Senadores, con honrosas excepciones en poco tiempo mostraron que provienen del mismo fango donde la honestidad, la vergüenza y la moral pública no existen.
El miércoles salvaron de la pérdida de investidura a un delincuente confeso: el diputado colorado José María Ibáñez, quien admitió haber estafado al Estado al hacerle pagar el salario de sus tres empleados domésticos. Solamente 27 de 80 legisladores se animaron a votar en contra, entre ellos tres paranaenses, el colorado Ramón Romero Roa, la liberal Roya Torres y Jorge Brítez, de Cruzada Nacional. Mientras el resto, decidió apañar la delincuencia.
El colorado Ulises Quintana, una de las caras nuevas del Partido Colorado en el Alto Paraná, fue la mayor decepción. El legislador, perteneciente al movimiento Colorado Añetete, del presidente electo Mario Abdo Benítez, intentó despegarse de la vergonzosa actitud de la Cámara Baja, diciendo que votó en blanco. Sin embargo, lo que hizo fue asumir una actitud cobarde pues ni siquiera tuvo la valentía de sentar una posición a favor o en contra. Dice que no lo apoyó, pero con su tibieza terminó dando una mano a su colega que admitió haber llevado a su bolsillo fondos públicos.
El escándalo legislativo no terminó en Diputados. Ayer, en la Cámara de Senadores los legisladores defendieron a capa y espada la ley de autoblindaje sancionado durante el periodo anterior y que sirvió el miércoles para que Ibáñez no fuera rajado de la Cámara. El senador por Cruzada Nacional, Paraguayo Cubas, planteó su derogación y desató una larga discusión en el plenario.
La República vive momentos muy tristes, pues no se avisora tiempos mejores. Ahora toda la esperanza está centrada en la administración de Mario Abdo Benítez, pese a que este tampoco da muestras de que con él vendrán mejores días para el Paraguay. Tiene grandes desafíos, uno de ellos es buscar barrer con la Justicia corrupta que lleva al país por un camino muy oscuro. El país está en manos de una claque de hampones, que se atornillaron en todas las instituciones públicas. Solo la presión ciudadana podrá lograr cambios significativos. Es hora de barrer con toda la suciedad que está pudriendo a nuestro país.

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