No bajar la guardia

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La ciudadanía en estos últimos días comprobó que puede introducir grandes cambios, realizar una cirugía mayor para lograr el saneamiento político y social de la república, si es que se propone. El lunes, una multitud reunida frente al Congreso dijo basta a la corrupción y a la impunidad. La manifestación se había convocado para repudiar al hoy exdiputado colorado José María Ibáñez, quien pese a admitir ser un corrupto, pretendía seguir formando parte del cuerpo legislativo en representanción del pueblo. Ibáñez, al ver que la movilización ciudadana iba en aumento, optó por renunciar al cargo.
Sin embargo, la gente no se conformó, y con justicia comenzó a exigir que otros políticos corruptos tomen el mismo camino de Ibáñez. Así, el martes de noche, una importante cantidad de gente se manifestó frente a la casa del cuestionado senador colorado Óscar González Daher, quien de haber sido echado de la Cámara en el periodo pasado, volvió a ocupar una banca en el que se inició el 1 de julio pasado.
Audios difundidos en noviembre del 2017 demostraban cómo el legislador, valiéndose de su condición, traficaba influencias en el Poder Judicial. La Fiscalía está investigando el caso pero todo indica que va camino al oparei. El legislador seguirá impunemente ocupando una banca en el Congreso. Está en manos de la ciudadanía que este, al igual que Ibáñez, reciba al menos un castigo moral.
Nuestros países vecinos, Argentina y Brasil, desde hace un tiempo nos están dando una gran lección de lucha contra la corrupción. Primero Brasil, con el destape del Lava Jato -un esquema gigantesco de lavado de dinero-, y ahora la Argentina, donde el martes nada menos que un ex vicepresidente de la República, Amado Boudou, fue condenado a cinco años de prisión.
Paraguay tiene una gran desventaja cual es la fragilidad de sus instituciones. Poco o nada se puede esperar de un poder judicial podrido y una fiscalía pusilánime y corrupta.
Sin embargo, la gente puede hacer historia. Si la Justicia no hace justicia, la ciudadanía tiene el poder de anular a los corruptos. El pueblo debe hacer que ningún González Daher, Víctor Bogado, Tomás Rivas, Carlos Núñez Salinas, Carlos Portillo y los otros sinvergüenzas que se enriquecieron con el padecimiento de la gente y la merienda de los niños, puedan tener una vida social tranquila. Debe escrachar, silvar, echarlos de todo sitio de concurrencia, ya sea restaurantes, supermercados; e inclusive la calle misma.
Es momento de poner fin a la impunidad y la tranquilidad de los que roban descaradamente al pueblo. Si las instituciones no hacen su trabajo dándoles una condena ejemplar por violar la confianza de la ciudadanía, ésta debe revelarse; y tiene comprobado que cuando se propone, ningún corrupto podrá seguir tranquilamente burlándose del país.

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