El ejercicio de debatir

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Por Sofía Masi

Esta semana hubo un intenso debate en Argentina sobre el aborto. La discusión permeó las fronteras y también se dio en Paraguay. Considero un tema de vital importancia, razón por la cual me posicioné públicamente, a través de mi perfil en Facebook. Esto generó reacciones diversas y cientos de opiniones a favor y en contra en mi muro. Comentaron personas de varios puntos del país y América Latina, algunas muy cercanas y otras desconocidas, pero con quienes interactúo con las limitaciones propias de una red social virtual.
Hay quienes consideran que debatir en internet es una pérdida de tiempo. Yo sin embargo, creo que es un espacio que permite expresar opiniones, intercambiarlas y conocer un poco a las personas. Reitero, con las limitaciones propias de internet. Por eso, mi muro se suele convertir en una especie de foro. .
Esta vez, hubo un intercambio masivo de comentarios sobre el aborto, un tema delicado que nos atraviesa por completo, que toca nuestra vida en lo personal y lo colectivo, reluciendo nuestras creencias, valores, lecturas políticas, ideologías y experiencias vitales.
El debate fue violento. Me posicioné a favor del aborto y quienes están en contra, atacaron mi vida, cuestionaron mis decisiones y mi maternidad. Estos ataques no sorprendieron, es una práctica común en el campo virtual o cara a cara. Se tiende a atacar a la persona y no sus ideas, entonces la discusión empieza con violencia verbal y termina muchas veces, a los golpes.
Pese a los riesgos, sigo creyendo en la necesidad de ejercitar el debate. En un contexto de escasa formación y creencias fundamentalistas, puede ser muy desgastante y altamente tóxico. Se deben tener los ánimos preparados para resistir y practicar la tolerancia, recordar que cada persona opina desde su propia lectura de la realidad y sus experiencias de vida, por lo tanto, respetar; ante todo, respetar. Cuesta mucho, sí, cuesta, pero es un ejercicio necesario para quienes creemos que es necesario construir colectivamente sin imposiciones, a partir de consensos. Es una tarea pedagógica.
Hay temas, como el aborto, donde las posiciones son radicalmente opuestas. Difícilmente haya acuerdo. Sin embargo, debatir responsablemente y con respeto, permitiría exponer puntos de vista y poner sobre la mesa todos los elementos posibles para el análisis. Tal vez desde ahí, se puedan construir otras alternativas y pensar otros caminos, que juntos podamos transitar.

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