Y el pueblo lo demandó

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Hoy culmina su mandato uno de los gobiernos más nefastos que le tocó al Paraguay en esta su larga y atribulada historia. A lo largo de sus 207 años de Independencia, el país fue manejado por cuasigrupos delictivos que tomaron por asalto el Estado, amasaron riquezas a costa del erario público, y empobrecieron al pueblo a tal punto que pese a ser un país rico en recursos naturales, mucha gente pasa hambre o sobrevive con lo justo. El gobierno de Horacio Manuel Cartes Jara, no fue la excepción.
En el 2013, Cartes Jara llegaba al gobierno embebido en promesas que generaron una gran esperanza en el pueblo. “La patria está en primer lugar”, decía en su discurso de asunción en una fría pero hermosa mañana del 15 de agosto, en la explanada de Palacio de López. Sin embargo, apenas inició su administración, con su gente de confianza que le administra sus empresas creó un gobierno en la sombra, donde sus funcionarios manejaban información privilegiada e influían en todo el manejo del Estado para perpetrar los negociados.
“El que desee adueñarse de la cosa pública, sea por la vía que fuere, no contará con la complacencia o la complicidad del jefe de Estado. Esa es la diferencia que marcaré desde la Presidencia de la República”, señalaba en otra parte de su discurso. Sin embargo, su entorno cercano estuvo involucrado en cuanto negociado multimillonario que se gestó desde el mismo gobierno, y todo contó con la complacencia y complicidad de Horacio Cartes.
A los jóvenes, decía que ya no les podía pedir paciencia. “Les pido sana rebeldía. Y como dijera el Papa Francisco, si este Presidente no cumple con sus expectativas hagan lío”. Sin embargo, el pasado viernes, cuando un grupo importante de estudiantes se manifestaba en las plazas frente al Congreso cuestionando el acuerdo entreguista en la entidad binacional Yacyretá, el jefe de Estado les ofreció balines de goma.
Prometió encargarse de los niños y niñas en situación de calle, pero cinco años después estos siguen formando parte del triste paisaje de las calles de las principales ciudades del país. Aseguraba por otro lado que los criminales y grupos armados no le marcarán la hoja de ruta. Durante el gobierno de Cartes, hubo más secuestrados. El grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) hizo lo que quiso. Es más, cada día aparecen más facciones que asesinan, roban y se adueñan de una vasta zona fronteriza de nuestro país.
El presidente Cartes y su entorno a diario vociferan que este fue el gobierno que más obras hizo en los últimos 20 años. Hay que reconocer que hubo muchos avances en materia de infraestructura, pero lastimosamente casi todas estuvieron envueltas en escándalo de corrupción.
Horacio Cartes dijo que venía a hacer historia, y sí, lo hizo. Pasará a la historia como un presidente que hizo trizas de la esperanza de la ciudadanía. Otro que por mucho tiempo ni siquiera podrá salir a la calle por temor a ser escrachado.
Mañana llega Mario Abdo Benítez que como Cartes jurará desempeñar su trabajo con lealtad y patriotismo. El pueblo debe estar atento a su discurso y sus promesas para que cuando no lo cumpla, lo demanden.

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