Rebeldía juvenil

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Jóvenes aglutinados en la Unión Nacional de Estudiantes del Paraguay (UNEPY) realizaron el pasado lunes una marcha contra la corrupción, por las calles de Ciudad del Este. Portando pancartas en las que expresaban su repudio a los actos ilícitos que involucran a las autoridades, y la firma de la nota reversal de Yacyretá se hicieron sentir al grito de “jóvenes unidos jamás serán vencidos”.
El despertar de la juventud, su decisión de salir a gritar consignas en contra del mayor mal que corroe los cimientos de nuestro país es un hecho que no solo hay que destacar, sino aplaudir. Paraguay necesita del involucramiento del sector juvenil en su vida política, social e institucional.
El Paraguay está podrido, fruto de tanta corrupción y tanta impunidad, por culpa de los ladrones de guantes blancos, disfrazados de políticos, que acceden a los cargos públicos y electivos solo para hacer negocios, traficar influencias, llevar dinero del pueblo a sus bolsillos y hacerse multimillonarios. Amasan tanta fortuna que se vuelven intocables, pues con su dinero sucio compran fiscales y jueces mientras siguen disfrutando del privilegio que otorga el poder.
Una de la parte podrida del Paraguay está en el Alto Paraná, y especificamente en Ciudad del Este, donde un clan familiar, el de los Zacarías Irún, se adueñó de las instituciones desde hace 20 años y no las sueltan más. Hacen con la justicia lo que les venga en gana. Una prueba de ello es la insólita recomendación del fiscal adjunto de la capital departamental, Edgar Moreno, quien pidió que no se denuncie más a los Zacarías, que primero se debe pedir un dictamen de Contraloría. Moreno desmintió el hecho, pero dos personas confirmaron que existió el pedido. Además, hay que considerar el histórico sometimiento de la fiscalía al referido Clan, haciendo que los pedidos y las denuncias en contra de la familia nunca avancen.
La ciudadanía, en especial los jóvenes, están dando señales de estar cansados del sometimiento de las instituciones a clanes familiares o claque de amigos. La rebeldía juvenil está gritando desde hace tiempo un rotundo no a la corrupción y la impunidad. Son ellos los que deben forjar el futuro de la Nación. Nuestro país necesita de patriotas interesados en construir institucionalidad, de la sabia nueva que no está contaminada de ningún interés mezquino.
Las movilizaciones deben continuar. No debe ser suficiente hacerle renunciar a José María Ibáñez, o presionar para que haga lo mismo Óscar González Daher. Debe contagiarse a otras instituciones, en todas las ciudades y departamentos del país. No existe un solo rincón del Paraguay que esté libre de corrupción, y esta es una realidad que debe cambiar.

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