Un gran desafío

691

El pasado miércoles, mientras el flamante presidente de la República, Mario Abdo Benítez, pronunciaba su discurso de asunción en la explanada del Palacio de Gobierno, señalando que no sería complaciente con los corruptos, en Ciudad del Este la policía secuestraba y extorsionaba a un turista brasileño que vino a realizar compras en Ciudad del Este.
El hombre, cuando estaba yendo a retirar de una tienda los aparatos celulares adquiridos para llevarlos a su país fue interceptado por dos policías que lo acusaron de estar llevando armas en un bolso. Los uniformados lo subieron a un vehículo particular y lo condujeron hasta la comisaría primera donde lo encerraron y le despojaron de 2.000 reales.
Cuando el turista se identificó como hijo de un policía federal del Brasil y pidió teléfono para comunicarse con sus familiares, los policías lo alzaron de nuevo al auto y lo abandonaron en el centro de Ciudad del Este.
Este modus operandi de la Policía lleva años en la capital departamental. Utilizan el uniforme para cometer sus fechorías y cuando se les pilla, generalmente son trasladados a otras comisarías hasta que pase la tormenta. Una vez que se calman las cosas, vuelven a sus andanzas. No hay castigo para nadie. Esta es una de las razones por las que la institución está tan desprestigiada y ha perdido totalmente el respeto de la ciudadanía.
En el último caso que mencionamos, se equivocaron de víctima, a lo que se sumó que este encontró en su camino a un buen samaritano, un mototaxista que al enterarse de su situación lo alzó a la moto y lo trajo directo a nuestro diario para hacer pública su denuncia y después presentarla ante la Fiscalía.
Ante la gravedad de los hechos, el Ministerio Público allanó la Comisaría donde se incautó de varias pruebas, algunas inclusive que posiblemente no tienen que ver con este caso, pero que respondería a alguna denuncia hecha por algún turista brasileño estafado por comerciantes que le vendieron una caja llena de arena o piedra en lugar de algún aparato electrónico. Alguna denuncia que seguro quedó en el olvido.
El presidente Mario Abdo Benítez dijo en su discurso que la impunidad es el cáncer que corroe este país, y prometió trabajar para cambiar esa situación. Habló de mejorar la justicia.
Esta es una muy buena oportunidad para demostrar que realmente se quiere un cambio. El jueves, la fiscal Estela Marys Ramírez imputó por cohecho pasivo y privación de libertad al jefe de la comisaría, el Crio. Ppal. Gustavo Adolfo Vera Bertolo, y los suboficiales Armando Sanabria Gauto, Víctor David Sanabria Gauto y Adolfo Concepción Fernández Fernández.
Los responsables de los hechos denunciados deben recibir una ejemplar condena ni de ninguna otra se vuelva a repetir. Con el solo hecho de dejar que las autoridades superiores dejen al Ministerio Público hacer su trabajo, y estos no negocien por el camino como ocurrió en más de una oportunidad, ya habremos dado un gran paso.

Comments

Comentarios desde Facebook

Lectores de Vanguardia

Invitación a Grupos de WhatsApp