La buena vida a costa del pueblo

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En 40 meses de mandato, el exgobernador del Alto Paraná y hoy diputado por el Partido Colorado Justo Zacarías Irún, y su sucesor Fernando Schuster, invirtieron un total de G. 3.239 millones del dinero público en pasajes aéreos y viáticos. Las autoridades departamentales no solo hicieron financiar al pueblo sus paseos por el mundo, sino también beneficiaron a sus esposas y algunos privilegiados operadores políticos.
Es un despropósito y una desconsideración con la gente necesitada que sus autoridades sigan haciendo vito con el dinero que les pertenece. Alto Paraná, al igual que todos los demás departamentos del país necesita que cada centavo que pertenece a la ciudadanía se invierta para lograr el bienestar de la población.
En nuestro país las autoridades sufren un grave problema de identidad y de ubicuidad. Las electas asumen que el ocupar un cargo les habilita a buscar todas las formas posibles de sacar provecho para sí, su familia y entorno. Es así que en vez de ser servidores públicos se sirven del puesto que ocupan y si tienen la posibilidad de administrar dinero del pueblo, malutilizan como si fuera de su propiedad, sin importar el fin.
En su mayoría creen que tienen derecho a viajar en primera clase, llevar millonarios viáticos, tomarse largas vacaciones; es decir, vivir como si fueran de la realeza o como si el pueblo tuviera la obligación de pagarles todos sus lujos. Y esta es una situación que debe terminar.
Cada año, a partir del mes de agosto, las autoridades municipales, departamentales y nacionales comienzan a elaborar el presupuesto general para el siguiente año. En estos momentos en el Alto Paraná, el gobernador colorado Roberto González Vaesken tiene la brillante oportunidad de demostrar que realmente le importa su departamento, haciendo todo lo posible en invertir como se debe el dinero público.
Una de las decisiones que debe tomar es cortar de raíz el rubro destinado a pasajes y viáticos, entre muchos otros gastos superfluos que año a año desangran el presupuesto y no trae ningún beneficio a la ciudadanía. Las autoridades deben comenzar a pagar de su bolsillo sus paseos de placer, sus vacaciones, sus autos y sus casas.
El dinero que pertenece al pueblo debe invertirse en lo que este necesita para desarrollarse. Si los G. 3.239 millones invertidos en los últimos años en pasajes y viáticos se hubieran direccionado a la compra de sillas para escuelas, o construcción de aulas, en estos momentos un buen número de niños estarían estudiando en condiciones favorables y no bajo aulas en ruina e inclusive, bajo árboles.
El gobernador paranaense llegó con ínfulas de ser una persona diferente a lo que nos acostumbra ofrecer la podredumbre política. Si en estos momentos toma la decisión de readecuar el presupuesto y elaborar planes que beneficien a la ciudadanía podremos comenzar a creer que algo de verdad había en sus palabras.

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