Señales claras del hartazgo

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Por Amancio Samuel Bado

Finalmente presionado por la movilización ciudadana el ahora ex senador Óscar González Daher presentó su renuncia al cargo. En iguales circunstancias lo había hecho también José María Ibáñez y el próximo será Jorge Oviedo Matto, quien ayer ya anunció que en la sesión ordinaria del próximo jueves presentará su renuncia al plenario.
El hartazgo de la gente llegó a su límite y pese a que desde hace tiempo se viene advirtiendo y dando señales, la clase política no tomó nota y siguió burlándose de la ciudadanía en la convicción de que por acaparar el poder y tener controlado al corrupto Poder Judicial y a la no menos corrupta y sumisa Fiscalía, podían gozar eternamente de impunidad y disfrutar tranquilamente de lo que dilapidaron de los recursos públicos.
A diario la ciudadanía observa cómo personas que hasta no hace mucho vivían en condiciones humildes, de repente comienzan a ostentar vida de magnates, con lujos, propiedades y viajes, que nunca podrán justificar con sus ingresos como funcionarios públicos. Las denuncias de corrupción siempre terminaron en la nada porque la fiscalía nunca hizo su trabajo y porque los jueces también fueron y son cómplices, y están al servicio de los mafiosos.
Esta podredumbre hartó a la gente común que está comenzando a salir a las calles y exigir cambios. Ya no se van a salvar con las listas sábanas ni con las negociaciones, componendas y negociados que pueden perpetrar a partir de sus cargos en el Congreso. Lo peor que pueden hacer en este momento es resistirse y solidarizarse con los corruptos. Por ahí todos andan pontificando sobre honestidad, creyendo que se puede seguir engañando y manipulando a la opinión pública.
Esta movilización ciudadana ya está en marcha y ya comenzó a cosechar sus frutos y tiene toda la apariencia de que no terminará en el oparei. Las grandes transformaciones sociales, los profundos cambios en la historia de la humanidad siempre se lograron cuando la gente común se adueñó de las calles. Ojalá que este sea el inicio de esos profundos cambios que hace años estamos necesitando en nuestro país. Pero que las cosas no terminen solamente con la renuncia de los corruptos sino que los jueces y fiscales entiendan que tampoco ellos serán perdonados si siguen prestándose a la ilegalidad y la impunidad para destruir la república.
Las señales que está dando la ciudadanía movilizada son claras. Es el momento en que los funcionarios patriotas tienen que actuar y acompañar con acciones y resultados este deseo de cambio, limpieza y transformación. La historia les agradecerá.

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