Un combate sistemático contra ladrones de élite

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Sofía Masi

Ostentan el poder y sus privilegios económicos, sin vergüenza ni remordimientos. Acumulan riqueza y tejen redes. Se reproducen y conforman clanes. Toman los barrios, las ciudades, los departamentos y las instituciones públicas. Se apropian de vidas ajenas, resolviendo presente y futuro con una firma o una llamada telefónica. Son cabezas de esquemas con raíces profundas, que se perpetúan por años e incluso décadas.
Parecen inamovibles, a veces ni se inmutan con titulares o manifestaciones sociales. “¡Ahí están, ellos son, los que roban la nación!”, les suelen gritar en las marchas populares. Ladrones de cuello blanco, ladronas que fungen de hadas madrinas.
En los últimos días, soplan vientos de esperanza. Primero renunció el diputado José María Ibañez, luego los senadores Óscar González Daher y Jorge Oviedo Matto. Metieron preso al exfiscal general del Estado, Javier Díaz Verón y condenaron a 9 años de cárcel a Juan Ángel Napout, empresario del fútbol sudamericano. Se sueña ahora con echar al diputado Carlos Portillo, al senador Víctor Bogado e incluso al senador Javier Zacarías Irún, mandamás de la frontera. ¿Estaremos ante un combate sistemático contra ladrones de élite?
La lucha es desigual. Es David contra Goliat. Pero vencer es posible, con organización y perseverancia, se puede, sobre todo cuando la coyuntura es favorable. González Daher cayó gracias a la gente que resistió frente a la casa del senador por semanas. Pero fue fundamental, el informe de Seprelad a la Fiscalía y sus tranzas en tapa de diarios.
La lucha contra la corrupción puede costar la libertad, el trabajo y los estudios. Lo saben estudiantes de la Facultad de Filosofía de la UNE, que por denunciar y organizarse contra su decana fueron imputados y hasta les prohibieron matricularse en 2015. El mensaje represivo fue tan claro, que tres años después, el miedo sigue instalado en la universidad. Lo saben también, las personas procesadas por perturbación de la paz pública, por denunciar al clan Zacarías.
Es importante recordar, que la lucha contra la corrupción es tan necesaria y urgente, como la lucha por una reforma agraria integral y otras más, que no tienen respaldo mediático. Sí, los ladrones de élite deben caer, los que ocupan cargos públicos y quienes operan detrás de bambalinas, para acumular riquezas en el sector privado. Pero también, sería bueno pensar, la destrucción total del sistema político y económico, que los respalda y engendra.

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