Impunidad

606

Hace tres años, estudiantes de la Universidad Nacional del Este denunciaron ante la Fiscalía hechos de corrupción en dicha casa de estudios. El Ministerio Público imputó al rector Gerónimo Laviosa, el exrector Víctor Brítez, la decana de la Facultad de Filosofía, Blanca Tottil, y el decano de la Facultad Politécnica, Eustaquio Martínez, y varios docentes. Todos fueron investigados por planillerismo, nepotismo, repartija de rubros docentes entre otros ilícitos.
Sin embargo, esta es la hora que el caso no llega a su término. La fiscal de la causa Zunilda Ocampos alega que aun faltan diligencias que realizar, pero al mismo tiempo solicitó el sobreseimiento provisional de los investigados.
Desde un principio se cuestionó el trabajo del Ministerio Público en este caso. Si bien imputó a las personas denunciadas, el trabajo de investigación forense no llenó las expectativas. Por ejemplo, la agente no incluyó en la lista de diligencias pendientes la realización de una pericia de los teléfonos de los sospechosos de planillerismo para confirmar o descartar que los mismos sí asistían a sus lugares de trabajo a la hora y días que figuran en los documentos.
Este trámite en los últimos años ha ayudado al Ministerio Público a llevar a buen término una buena cantidad de procesos. Uno de los más sonados fue el asesinato del periodista Pablo Medina, ocurrido en el 2014. La fiscal de la causa en ese entonces Sandra Quiñónez -hoy fiscal general- logró demostrar gracias a la pericia de teléfonos móviles, que las personas acusadas estuvieron en el lugar del hecho a la hora en que ocurrió el asesinato.
Las denuncias de los estudiantes se había presentado en el marco de la llamada primavera estudiantil, cuando en todas las universidades comenzaron a surgir denuncias de corrupción.
La Fiscalía tiene la responsabilidad de llevar a buen término la investigación. De realizar todas las diligencias necesarias para que los culpables sean castigados. Es hora de que los fiscales comiencen a hacer su trabajo sin mirar el kilaje de los denunciados. La ciudadanía reclama que las instituciones funcionen, la República necesita que esto ocurra. Los años de impunidad deben llegar a su fin, o al menos debe haber señales claras de que la delincuencia no va a seguir marcando la agenda de las autoridades.
La Fiscalía es una de las instituciones creadas para ahondar en las investigaciones y lograr que los hechos denunciados tengan el tratamiento que se merecen. No se les pide nada fuera de lugar, solo que hagan su trabajo y honren la confianza de la ciudadanía que está harta de tanta corrupción y tanta impunidad.

Comments

Comentarios desde Facebook

Lectores de Vanguardia

Invitación a Grupos de WhatsApp