Ulises Quintana debe renunciar

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La fiscal Lorena Ledesma imputó el domingo a la noche al diputado colorado del movimiento Añetete Ulises Quintana, por los supuestos delitos de tráfico de drogas en carácter de cómplice, tráfico de influencias, asociación criminal, enriquecimiento ilícito, y lavado de dinero. El legislador fue acusado por una jefa policial de Caaguazú de haber intermediado para permitir que lleguen a Asunción unos 200.000 dólares que eran enviados por el presunto narcotraficante Javier “Cucho” Cabañas Santacruz para pagar por un cargamento de cocaína.
Esta gravísima denuncia echa por tierra el intento de defensa que ejerció el legislador cuando dijo que desconocía las andanzas de Cabaña Santacruz, y que la camioneta que pertenecía al presunto narco y hallada en su poder tras la mega intervención realizada por la Fiscalía y la Senad el pasado jueves en Ciudad del Este, fue una inocentada.
A estas alturas, todo lo que diga Quintana, a menos que salga a reconocer abiertamente que está metido hasta los tuétanos en el negocio ilícito, ya sería una tomadura de pelo.
Nadie va a creer que para él, Cabaña Santacruz era solo un “hombre de negocios” como cualquier otro. Es impensable que el legislador no se haya fijado en la ostentación y la vida de lujos que llevaba. Ya no puede alegar que no sabía de las andanzas del personaje.
Lo que le queda al diputado Ulises Quintana es renunciar a su banca de legislador de la Nación y someterse a la justicia. Debe evitar a la ciudadanía y a sus colegas legisladores estar perdiendo el tiempo en analizar su desafuero, pues a todas luces su carrera política está acabada.
La posición que está asumiendo el legislador es grosero y vergonzoso. Los paraguayos no nos merecemos tantos insultos. La ciudadanía ya viene soportando desde hace tiempo la podredumbre política que la obliga a invertir su tiempo en manifestaciones, marchas, escraches, para forzar una depuración de la clase política. Ya tiene suficiente con Víctor Bogado, Jorge Oviedo Matto, Milciades Duré, Enzo Cardozo, Tomás Rivas, Salyn Buzarquis, Carlos Núñez Salinas, Teófilo Espínola y Carlos Portillo, que con una caradurez extraordinaria siguen ocupando un lugar en el Legislativo, teniendo encima procesos por una serie de delitos cometidos en el ejercicio de la función pública.
Si a Quintana le queda algo de dignidad debe retirarse y tratar, si es que le interesa, someterse a la justicia y buscar salir alguna vez del fango en el que está inmerso.

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