Narco-funcionarios

715

La relación narcotráfico-poder político en nuestro país existió desde la época de la dictadura. En aquellos tiempos los traficantes tenían la protección de los poderosos generales, cuando no eran estos mismos los grandes padrinos de la droga. Esto continuó en la democracia y siguió afianzándose más en las últimas décadas, llegando a niveles más groseros el último periodo parlamentario y en el actual, cuando los narcotraficantes llegaron a meter a sus representantes en el Congreso de la Nación.
Es así que los grandes padrinos de la drogas evidentemente decidieron pasar del solo financiamiento a intentar ocupar lugares de decisión e instalar en posiciones claves a sus representantes y así decidir sobre la política nacional, copando las instituciones de la república, para garantizar la impunidad y la tranquilidad para seguir operando en el negocio ilícito.
El poder del narcotráfico en el país es tan grande que nadie nunca se atrevió a tocar a los grandes capos. En todas las ciudades fronterizas operan tranquilamente, como verdaderos emperadores, porque fiscales, policías, jueces y políticos les garantizan la impunidad. Así se afianzó el territorio de Neneco Acosta, quien con el padrinazgo de muchos que ahora condenan la “narcopolítica”, llegó a ser intendente de Ypehú, utilizando la misma municipalidad como depósito de la droga, como después se llegó a comprobar. La impunidad de los Acosta, los llevó a acabar con la vida del periodista Pablo Medina, y solo allí las autoridades se dieron cuenta de los negocios ilícitos, de quien hasta hace poco era amigo, financista y protegido.
Ahora el país se escandaliza con la detención del presunto capo narco Javier Cabaña, alias Cucho, y de cómo se van cayendo piezas claves de su organización, entre ellos funcionarios fiscales, policías y hasta un diputado.
Tanto la fiscal general del Estado, Sandra Quiñónez, como el presidente de la República Mario Abdo Benítez, prometieron que las investigaciones irán hasta el fondo “caiga quien caiga”. Es de esperar que éste sea también el inicio de la depuración de las instituciones, de los funcionarios corruptos quienes hasta hoy siguen poniéndose al servicio del crimen organizado, pudriendo las instituciones que deben combatir la ilegalidad. La sociedad viene exigiendo desde hace mucho ese necesario saneamiento y esta es una buena oportunidad para empezar.

Comments

Comentarios desde Facebook

Lectores de Vanguardia

Invitación a Grupos de WhatsApp