Operativo Muralla

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Cuando casi al unísono, Estados Unidos y Europa anunciaron la construcción de muros fronterizos como forma de evitar la migración y la ilegalidad, el mundo puso el grito al cielo, incluyendo nuestro país.
Llamativamente –o no- cuando se tratan de medidas similares que afectan directamente a nuestra economía pareciera que la costumbre de padecer injusticias por parte de nuestros vecinos fronterizos como Argentina y en especial Brasil, permanecemos impávidos. Más aún cuando lamentablemente las autoridades nacionales carecen de altura moral para realizar reclamos.
Ayer, las autoridades brasileñas anunciaron la implementación de una nueva fase del “Operativo Muralla” que monitoreará su frontera las 24 horas por tiempo indefinido en las aguas del río Paraná y el lago Itaipu, además de una barrera fija de fiscalización en el peaje de San Miguel de Yguazú, en el Estado de Paraná. La medida, sin dudas, afectará el flujo comercial en las ciudades fronterizas de Paraguay.
De este lado, cuando Paraguay hace sus tímidos intentos por implementar ese tipo de medidas para proteger a los productores e industrias locales, los “paseros” –o simple y llanamente contrabandistas- atropellan a los funcionarios que realizan los controles, generando un casos en el paso fronterizo.
Nuestras fronteras son absolutamente vulnerables porque los funcionarios de Aduanas, militares y policías son corruptos y están asociados con los delincuentes que se creen con derecho de avasallarlos y exigirles que se detengan porque esos funcionarios hablan solo el sucio el idioma de la coima.
¿Por qué cuando Brasil aumenta los controles, los “paseros” no se van a atropellar los puestos de la Receita Federal? Simple, porque sus autoridades no son tan laxas y corruptas como las nuestras.
Es hora de que nuestras autoridades también comiencen a realizar operativos serios, para combatir la ilegalidad y que los contrabandistas brasileños, quienes también nos invaden con sus productos, comiencen también a preocuparse, porque sus mercaderías se pudren por los controles. La informalidad fronteriza tiene dos caras. El problema de este lado del puente es que nuestros funcionarios públicos están al servicio de la rosca corrupta que sigue llevando los maletines de la recaudación ilegal a Asunción, dejando la imagen de que solo desde Paraguay fluye el contrabando.

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