La Avenida Perú, una vergüenza disfrazada de “gran obra pública”

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Por Dr. Aníbal Amado Nunes (*)

La estratégica Avenida Perú de nuestra ciudad, que nace en el Km 7 de la ruta VII y termina en la Supercarretera, olvidada durante tantos años por la irresponsabilidad y comprobada deshonestidad del gobierno municipal del Clan Zacarías, y la desidia del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.
Hoy toda Ciudad del Este y ciudades del norte de nuestro distrito están contentos y convencidos de que el ensanchamiento de la referida arteria es una gran solución para la agilización del tráfico en nuestra ciudad.
Hasta ahí bien. La financiación de la obra corrió por cuenta de Itaipu Binacional, y ejecutada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones. La empresa adjudicada fue el Consorcio Bella Vista, integrado nada más y nada menos que por cuatro empresas, a saber; Compañía de Construcciones Civiles S.A, Construpar S.A., Vialsur S.A. y M.M. S.A.
Con Bombos y Platillos se anunció que es la primera obra de nuestro país que cuenta con una motosenda, una arteria exclusiva para biciclos que ayudará a la disminución de accidentes, aparte de ayudar a la descongestión del tránsito vehicular y agilizar el ingreso de los automovilistas a la ciudad de Hernandarias.
El costo total de la obra alcanzó aproximadamente 15 Millones Setecientos Mil Dólares. Como asiduo transeúnte de la “octava maravilla del mundo”, sin ser ingeniero vial ni mucho menos, me pregunto: ¿debemos aceptar calladamente el mal uso de fondos públicos, sobre todo en obras viales que ponen en peligro vidas humanas?
Desgraciadamente, la nueva Avenida Perú tiene errores inconcebibles cometidos por las empresas constructoras. En primer lugar, la tan cacareada motosenda no funciona porque cada 500 metros tiene una rotonda, trece en total, que para los motociclistas es un verdadero peligro porque tienen que salir de su senda, entrar a la avenida y volver a retomar la motosenda. Un despropósito que genera una gran incertidumbre a todos, automovilistas, camioneros, y los propios usuarios de biciclos.
Por otro lado, la motosenda hoy es utilizada de preferencia por peatones para realizar caminatas deportivas, desvirtuando por completo el fin para el cual fue construido.
Y como si todo eso fuera poco, cuando nos acercamos a los puentes sobre el río Acaray, las pronunciadas curvas tienen el peralte invertido, que constituyen potenciales causas de vuelcos de vehículos. La fiscalización de la obra estuvo a cargo de la empresa Intec Ingeniería, que hoy queda como responsable directo ante cualquier accidente que pueda provocar esos defectos.
Una pena, y sobre todo una vergüenza para una obra tan costosa como importante.

Miembro de la Seppy (Sociedad de Economía Política del Paraguay) *

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