Xenofobia

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Según la definición de la Real Academia Española (RAE), la xenofobia es fobia (miedo extremo) a los extranjeros y son sinónimos: racismo, odio, repugnancia, hostilidad, antipatía, rencor, desdén, patriotería.
Una actitud xenófoba es una actitud ignorante. Pues quien ha decidido echar raíces en un país distinto al cual ha nacido puede ser considerado como un paraguayo más. Al respecto, la propia Constitución Nacional es clara cuando habla de la nacionalidad. En su artículo 146 señala que “Son de nacionalidad paraguaya natural: las personas nacidas en el territorio de la República” y en el artículo 148 – DE LA NACIONALIDAD POR NATURALIZACION, dice que “Los extranjeros podrán obtener la nacionalidad paraguaya por naturalización si reúnen los siguientes requisitos: mayoría de edad: radicación mínima de tres años en territorio nacional; ejercicio en el país de alguna profesión, oficio, ciencia, arte o industria, y buena conducta, definida en la ley. Está claro entonces, que los descendientes de extranjeros son paraguayos, lo mismo que sus padres, desde el momento en que éstos decidieron radicarse en nuestro territorio para trabajar y progresar.
Es frecuente escuchar que la “culpa” de todos los males que tiene el Paraguay en términos de agroganadería la tienen los mal llamados “brasiguayos” (no existe un territorio llamado “brasiguay”), quienes están expandiendo la frontera agrícola sin control. Estas medias verdades no le hacen ningún bien a la sociedad paraguaya ya que se alimenta el odio injustificado a quien no tuvo la suerte de ser dado a luz en nuestras tierras.
El problema de los conflictos en el campo no son los colonos. El problema fueron, son y serán los funcionarios públicos corruptos que han permitido negociar las tierras de la Reforma Agraria y entregárselas a ellos previa tajada para enriquecerse ilegalmente. Responsabilidad también la tienen los seudo dirigentes campesinos quienes vendieron sus derecheras a los brasileños, que vinieron al Paraguay en busca de nuevos horizontes económicos. Esta es una realidad, que ninguno de los patrioteros están mencionando, porque muchos de estos sinvergüenzas negociadores de derecheras, ahora son autoridades u operadores políticos.
En este contexto de confusión en el cual lo único que se genera es el odio hacia gente que elige trabajar, están también los políticos sinvergüenzas, pescadores de ríos revueltos, que aprovechan la situación para ganar adeptos con discursos populistas y patrioteros. Sin embargo, lo único que están haciendo es fomentar peligrosamente enfrentamiento y violencia.
Si los colonos cometen irregularidades es el Estado, a través de sus instituciones, el responsable de aplicar la ley establecer sanciones. Pero, no se pueden combatir los problemas generados en el contexto de la migración fomentando el odio, el racismo y la hostilidad, mucho más si consideramos a los miles de compatriotas, quienes también tuvieron que migrar a otras tierras y que lejos de la patria siguen manteniendo nuestras culturas y tradiciones. El Estado Paraguayo debe demostrar su fuerza para proteger e impartir justicia, brindando garantía a cualquier ser humano, que habite nuestro territorio y a quienes con su trabajo están contribuyendo al desarrollo de la república.

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