Sudor y lágrimas

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Claudia Cardozo

Me preocupa lo que puede pasar de nosotros en las próximas semanas, cuando el intenso calor tropical, que caracteriza a nuestro país, se agudice.
Esta semana, cuando apenas comenzamos a tener días calurosos con temperaturas de 35 grados, miles de usuarios de la Ande ya tuvimos que pasar una noche en vela, por cortes de energía eléctrica. Digo en vela, porque con altas temperaturas, ya es imposible conciliar el sueño, sin prender un aire acondicionado o por lo menos un ventilador de techo. Sin un buen descanso, al otro día es imposible rendir bien en el trabajo.
La explicación que dan los técnicos de la estatal son varias, desde “el colapso de los transformadores por la sobrecarga de uso de aparatos eléctricos en horas pico, hasta los cables desnudos de distribución que se dilatan con el intenso calor y provocan cortos circuitos”. Seguiría con la lista de explicaciones pero no vale la pena.
Y muchos siempre se preguntan; ¿Cómo es posible que tengamos tantos problemas con la electricidad, teniendo a una de las hidroeléctricas más grandes del mundo, que es la Itaipu Binacional? Es que el problema no es Itaipu, el problema radica en la “distribución de la energía que consumimos”.
Y pregunté a los profesionales, qué se puede hacer para tener un verano sin cortes de energía. La respuesta fue: “Nada. Seguiremos teniendo constantes cortes de luz”. Y para ilustrar ese momento utilizaría el emoticón que simula darse una bofetada por la cara, como tratando de decir: ¡¡¡ohh, rayos!!!! ¡Qué macana!!!
Un ingeniero explicó que la única manera de garantizar el servicio de electricidad para este verano es cambiando todos los cables de distribución en el país, lo que costaría millones de dólares, requeriría mucho tiempo y un trabajo muy intenso. Esa solución de raíz “No está prevista, porque el Gobierno no tiene voluntad de hacer bien las cosas, a los gobernantes, no les importa su pueblo”. Entonces: ¿que pasará?
Lo único que sé es que en este verano habrá mucho sudor y lágrimas. Llorarán nuestros hijos pequeños al no poder dormir de calor, de los mosquitos, de los malestares. Sufrirán nuestros padres mayores al sentir sofocos por no poder refrescarse… y todos sufriremos las penurias por no contar con un buen suministro eléctrico.

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