Irresponsable

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El hecho de que Sandra McLeod de Zacarías haya presentado su renuncia, para luego al día siguiente amenazar con retirarla y posteriormente volver a ratificar que su dimisión “sigue firme”, pinta de cuerpo entero cómo fue su administración al frente de una de las mayores municipalidades de la República.
Esta actuación es el fiel reflejo de cómo fue su administración en todos estos años, con actuaciones torcidas, oscuras, con medias verdades y mentiras, un verdadero caos sin principios ni coherencia. McLeod, sin rubor pontifica sobre honestidad, mientras que en una plaza pública una niña murió electrocutada por obras mal hechas y tiene un sinnúmero de denuncias de irregularidades nunca aclaradas convenientemente; se llena la boca de amor e invoca a Dios, pero hizo padecer humillaciones y sufrimientos a centenas de exfucionarios que fueron despedidos y jamás cobraron sus indemnizaciones, desacatando para ello inclusive resoluciones judiciales. Castigó a los concejales opositores no pagándoles la dieta. Invoca supuestamente paz para Ciudad del Este pero se rodea de garroteros, personas agresivas y peligrosas, capaces de someter a golpiza a cualquiera sin respetar condición ni edad. En un caso reciente atacaron a golpes a trabajadoras que esperaban buses, solo porque les filmaron agrediendo a un joven. Durante años, McLeod se jactó de su supuesta transparencia, sin embargo, ahora se puso en evidencia todas las mañas y artimañas judiciales que tejió para evitar que su gestión sea verificada por organismos confiables.
Ayer, Sandra McLeod de Zacarías exhibió a toda la opinión pública paraguaya su escasa seriedad para honrar el cargo para el cual ha sido electa y su irresponsabilidad para el manejo de una institución. En su desesperación por evitar la intervención, presentó su renuncia y dejó la municipalidad acéfala. Hoy, Ciudad del Este está sin intendente. Es muy probable que no haya mucha diferencia, dado que por largos periodos McLeod dejó la municipalidad, sin siquiera comunicar a la Junta, para pasearse por el exterior.
La intervención de la Municipalidad de Ciudad del Este, que se aprobó ayer, debe ser el inicio de la liberación de la capital del Alto Paraná de una pequeña claque de sinvergüenzas que se enquistó en las instituciones para perpetrar negociados y enriquecerse. El primer paso está dado pero el desafío es grande y el proceso será largo para arreglar lo que por décadas se fue destruyendo.

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