Reclamo de espacios debe significar un compromiso

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Un grupo de seccionaleros del movimiento Colorado Añetete salió a reclamar que se pasaron varios meses de la asunción del presidente de la República, Mario Abdo Benítez, y todavía no fueron premiados con algún cargo público. Alegaron que como trabajaron intensamente en la campaña electoral por este movimiento deberían ser ellos quienes se beneficien con los cargos públicos y no los avivados y arribistas, que están comenzando a acaparar importantes espacios en la función pública.


A priori es lamentable que los cargos se repartan como un botín político y cambio de votos, pero es lo que estamos acostumbrados en nuestra concepción bananera de la política. Desde hace tiempo existe un remanido discurso de que los cargos de preponderancia se les tiene que dar a los técnicos y a quienes exhiben mejores currículms. Sería lo ideal, pero está demostrado que la cantidad de títulos universitarios no es garantía de eficiencia ni mucho menos honestidad. Basta con mirar las experiencias del periodo anterior para darnos cuenta que llenar los cupos con técnicos tampoco fue la solución ya que la selección de Horacio Cartes fue la más nefasta experiencia en cuanto al manejo de las instituciones públicas, no solamente por la ineficiencia, sino por los terribles casos de corrupción que están comenzando a saltar.
Mario Abdo Benítez está optando nuevamente por darle su lugar a los políticos. Lamentablemente, hasta ahora nadie sabe, ni siquiera los de su movimiento, cuál es el criterio que utiliza para los nombramientos, ya que está llenando los cargos con personajes con nefastos antecedentes.
Es plausible que los dirigentes regionales del movimiento Añetete reclamen espacios, y que exijan que los cargos en la región sean ocupados por los líderes locales. Alto Paraná tiene una larga y triste experiencia de los arribeños que llegan a la zona solamente para llenarse los bolsillos, sin ningún escrúpulo ni compromiso con los habitantes y después se mandan mudar llevándose sus millonadas, su buena vida y dejando solamente en la zona la pestilencia de su corrupción.
Sin embargo, hay que exigir a estos dirigentes locales que reclaman espacios, que estos cinco años realmente sean fructíferos para la zona y que sobre todo de compromiso con la ciudadanía en el sentido de barrer con la corrupción empotrada en todas las instituciones públicas. De lo contrario, en cinco años la sociedad les reclamará y les pasará la factura y habremos desaprovechado una vez más la oportunidad para desarrollar la región para el bienestar de todos los habitantes. El reclamo por espacios no debe ser solamente para instalar nuevas claques de potenciales potentados que luego se convertirán en un cáncer para la sociedad.

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