Hacer más y esperar menos

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Tereza Fretes.

El 2018 fue un año de mucho protagonismo ciudadano, se logró la renuncia de algunos parlamentarios, el proceso penal o incluso la prisión de otros, la intervención de algunas municipalidades, entre otros. Además de que la gente ya no se limita en el plagueo en las redes sociales y sale a las calles a reclamar, también hubo muchos casos en que la gente se arremangó y demostró que no siempre necesita del Estado ni de los políticos para hacer las cosas.
Vimos reflotar las famosas comisiones vecinales de fomento que hicieron actividades para mejorar sus calles, reparar baches, construir escuelas, construir un muro de contención para evitar inundación, mejorar las plazas o ornamentar sus calles para las fiestas, ante el desinterés de las autoridades. Estas acciones demuestran que muchas cosas podemos hacer como comunidad y construir nosotros el barrio, la cuadra, la escuela o la plaza que queremos.

Estamos muy acostumbrados a esperar que el Estado o cualquier otra persona se haga cargo de nuestras vidas. “Viviría mejor si el Estado me construye una calle más linda; sería más feliz si pagan mejor por el trabajo que hago; necesito universidades gratis para formarme”, son frases muy comunes. Esperamos siempre que alguien más se haga cargo de gran parte de nuestras vidas.
Debemos considerar la seria posibilidad de construir nosotros mismo la sociedad que queremos. Hacernos cargo de nuestro entorno nos dará la posibilidad de desarrollar mayormente el empoderamiento, de hacernos responsables de nuestra existencia, de nuestros actos y sus consecuencias, de dar solución a nuestros problemas. Es más fácil culpar a medio mundo por la situación que nos toca vivir en vez de hacer algo por cambiarlo. Es más cómodo echar la culpa a los políticos, al clima, a la mala suerte o cualquier otra excusa que podemos considerar.
Hacernos cargo de las falencias de nuestro entorno no significa que dejemos de reclamar y exigir el fin de la corrupción, el buen uso del dinero público y mucho menos tolerar la impunidad de políticos corruptos. Simplemente es un saludable ejercicio de hacer más y esperar menos, pues mientras más actuamos para cambiar lo que no nos gusta de nuestro entorno estaremos mejor, pues quién mejor que nosotros mismos para dar la mejor respuesta a nuestras quejas, de la forma en que queremos, ajustada a nuestras prioridades sin depender siempre del Estado.

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