Servir a la patria

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La posibilidad de que se haga cumplir la obligatoriedad del Servicio Militar desató un caos en estos días. Miles de jóvenes coparon las oficinas de la Defensoría del Pueblo en busca del certificado de objeción de conciencia y así evitar el cuartel con la más variada excusa.
La obligatoriedad del servicio militar está contemplada en la Constitución Nacional y fue reglamentada hace años. Lo cierto es que nunca se hizo cumplir y nunca se habló al respecto. Es importante empezar a revisar cientos de leyes como esta, que nunca se cumplen en nuestro país y hacerla cumplir o derogarlas en todo caso. Lamentablemente, una vez más se encaró mal un tema tan sensible y está terminando en un nuevo fiasco para el gobierno de Mario Abdo Benítez.

En primer lugar, el servicio a la patria no se limita en ir al cuartel sino se puede sustituir de diversas formas a través del servicio civil sustitutivo. Y si en nuestra Carta Magna lo habíamos incorporado debemos cumplir, o plantear una reforma constitucional para suprimirla.

En segundo término, el servicio militar debe ser un acto voluntario. Además no es para todos, porque se necesita estar convencido de la función que cumplen militares y reservistas y para ello se requiere de condiciones física, espirituales y también de convicciones. Pero oponerse por oponerse a no ir al cuartel no debe significar suprimir este servicio, como muchos lo plantean de forma absolutamente irresponsable. No se puede concebir un Estado sin Defensa y esa tarea la delegamos en las instituciones militares. Si sus miembros son corruptos o cometen arbitrariedades, para ello están las leyes y las instituciones.

Sin lugar a dudas, la ley que la reglamenta necesita de una revisión, se debe abrir espacios de debates y tener en cuenta que cientos de jóvenes no tienen interés en cumplir con el servicio. Los nefastos antecedentes en la milicia por hechos de corrupción, prepotencia, violencia y hasta muertes hacen que con justa causa muchos duden de la utilidad de ir al cuartel o de parte de los padres de negar a enviarlos. Los tiempos cambiaron y debemos adaptarnos a esos cambios, porque la nueva generación ya no es tan sumisa como para aceptar cualquier imposición del siglo pasado.
Eso sí, si tenemos una ley para que se opte por el servicio militar o el servicio civil, simplemente se debe cumplir una de ellas, es la regla para vivir en una sociedad organizada a través del Estado.

Debates sobre cuestiones similares se deben hacer en un ambiente propicio, de manera tolerante y con suficiente apertura para escuchar democráticamente a todos. Son cuestiones en que como sociedad debemos ponernos de acuerdo pero a partir de análisis serios, racional y sobre todo responsables. El caos generado es la demostración palpable de la falta de información y la necesidad de consensos sobre el tema.

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