Aislados

En todo el interior del país uno de los reclamos más comunes de los pobladores es la falta de camino de todo tiempo. Comunidades enteras permanecen aisladas en temporadas de lluvias, sin la posibilidad de ser auxiliados en caso de urgencias médicas, de reabastecer la canasta familiar o acudir a las instituciones educativas. Además genera millones de pérdidas económicas, tanto a pequeños como grandes productores, pues no pueden sacar sus mercaderías al mercado.

En algunos sectores los pobladores perdieron toda esperanza de que reciban alguna respuesta por parte de las autoridades. Tal el caso de vecinos de las compañías Loma y San Cristóbal de San Juan Bautista, Misiones. Allí conformaron una comisión denominada “Ruta por el Progreso”, que desde hace décadas pide el asfaltado de unos 45 kilómetros. Ante la falta de respuestas ahora ellos mismos repararán el camino de tierra, los productores de arroz van a regalar combustible al Estado; los vecinos de Loma y San Cristóbal van a donar ripio; la Comisión “Ruta por el Progreso” donará los tubos y la cantera de Ka’a Hovy va a entregar la piedra necesaria para la reparación del camino de tierra. No obstante, el tramo necesita de mantenimiento permanente hasta que se construya el asfaltado. De esta manera, cansados de la inoperancia de autoridades del Ministerio de Obras Públicas, los pobladores se encargarán de reparar el tramo.

En otro caso, la espera dura décadas como en caso de Itapúa donde luego de 20 años se logró el funcionamiento de una balsa que una con Misiones y así acortar la distancia para el transporte de carga hacia el Brasil.

En tanto en el distrito de Fuerte Olimpo, ubicado a 800 kilómetros de Asunción, no existe ni un centímetro de asfaltado, por lo que los pobladores se deben ingeniar para salir de la zona, y en Alto Paraná, en la región más productiva del país, los distritos del interior tampoco tienen camino de todo tiempo, pese a los reclamos de larga data de parte de intendentes, productores y pobladores en general.

Son solo algunos ejemplos de la odisea y tortura de los pobladores del interior del país, quienes permanecen abandonados a su suerte. Es urgente que se ponga en marcha, primero, un relevamiento de datos de las zonas más críticas del país y luego ejecutar un plan nacional para mejorar las vías de comunicación.
Es lamentable que teniendo tantos recursos provenientes de Itaipú, Yacyretá y el propio MOPC la población siga padeciendo falta de camino, siga muriendo gente por no llegar a tiempo a un hospital o que pierda el fruto de varios meses de trabajo por trasladar oportunamente sus productos.

La falta de caminos de todo tiempo es una deuda histórica en nuestro país, pues de la accesibilidad dependen el desarrollo económico y social de las regiones del interior del país. Al parecer, nuestras autoridades no ven más allá que “Calle Última”, porque si saben de esta realidad y la ignoran es un terrible acto de crueldad.

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