A prueba de corruptos

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En los últimos meses se destaparon grandes casos de corrupción que solo confirman hasta qué punto los políticos son capaces de burlarse de la gente y echar mano al dinero del pueblo. Casos como los más de G. 30.000 millones que se embolsaron en Petropar, mediante concesiones amañadas, entre el 2016 y el 2018; los más de G. 5.000 millones al año que se pagan en la Municipalidad de Ciudad del Este a los operadores políticos; o los millonarios montos en viáticos en el Tribunal Superior de Justicia Electoral reflejan el nivel de corrupción en todas la instituciones.
Ejemplos de esta naturaleza hay cientos, pero no debemos perder la capacidad de asombro, anestesiarnos y normalizar situaciones tan graves como el robo del dinero público, pues nos convertiríamos en cómplices.
Ministros, parlamentarios, gobernadores, intendentes y funcionarios de alto y bajo rango, todos se unen para sacar alguna ventaja de los fondos públicos.
El mayor perjudicado no termina siendo el grupo integrado por los altos jefes o autoridades, pues estos no son los que luego necesitan de medicamentos en los hospitales, caminos en buen estado, un sistema educativo digno, entre otros servicios básicos. Los que realmente sufren en carne propia las consecuencias de esa mala utilización de los recursos son los ciudadanos de clase trabajadora que todos los días batallan para sacar adelante a su familia, para culminar sus estudios o en el peor de los casos luchar contra graves enfermedades acudiendo a hospitales sin médicos, sin medicamentos y sin equipos adecuados.
Sin lugar a dudas, el gran desafío del actual gobierno comandado por Mario Abdo será combatir la corrupción que tanto daño hace a la sociedad. Los sonados casos que saltaron al tapete en los últimos meses podrán a prueba la fortaleza de este gobierno en el combate a estos hechos. De la eficiencia de las investigaciones en el Ministerio Público, el seguimiento adecuado desde la Contraloría General de la República, la correcta aplicación de las normas en el Poder Judicial y el apoyo político de parte del Poder Ejecutivo dependerá si de una vez estas denuncias de corrupción terminan con severas y ejemplificadores sanciones a los responsables.
No se debe olvidar que la presión ciudadana también jugará un papel importante. Las denuncias están hechas, ahora resta determinar a cada uno de los responsables de esos hechos, recuperar los fondos despojados a la ciudadanía y reinvertirlo de la mejor manera.

Serán meses cruciales que nos permitirán determinar hacia dónde apunta este gobierno, si avanza hacia la limpieza del país, desterrando los esquemas de corrupción o si sigue otorgando blindaje y protección a los sinvergüenzas quienes como sanguijuelas absorben los recursos públicos en detrimento al bien de miles de compatriotas.

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