Planilleros

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La intervención de la Municipalidad de Ciudad del Este confirmó lo que siempre se manejó como un secreto a voces. La institución está repleta de personas que todos los meses cobran un salario sin prestar ningún servicio, es decir, los famosos planilleros. La interventora Carolina Llanes divulgó ayer una lista de 94 funcionarios quienes quedaron desvinculados de la institución, en su mayoría por planillear. Muchos de ellos nunca acudieron a la institución, según confirmaron los jefes y directores de Áreas. Llanes especificó que unos 41 forman parte de una lista ya depurada y estos significaban un gasto de más de 2.000 millones de guaraníes al año. El monto total sería más del doble.

De esta manera, la intendente suspendida, Sandra McLeod de Zacarías y su equipo político se mantuvieron por años en el poder, malgastando fondos públicos para mantener de su lado a cientos hurreros, a quienes utilizan en las épocas electorales.
La familia Zacarías es la responsable de que estos millonarios recursos terminen en manos de planilleros haraganes en vez de que se inviertan en merienda escolar, medicamentos, calles o cualquier otra necesidad comunitaria. Además, demuestra la nula efectividad de los organismos de control como la Contraloría General de la República, Auditoría de Gestión del Poder Ejecutivo, entre otros quienes en teoría deben controlar el buen usos del dinero público. Los cientos de informes de aprobación de lo que siempre alardean los Zacarías no sirvieron para detectar estas barrabasadas. La identificación con nombre y apellido de estos funcionarios es sólo el inicio del proceso de limpieza en la comuna esteña, pues deben ser procesadas penalmente por cobro indebido y deben devolver todo lo que robaron.

Esto es el fiel reflejo de que la corrupción no pasa solo por las autoridades que tenemos sino cada uno de los ciudadanos que se convierten en cómplices y aceptan migajas a cambio de dar apoyo a los grandes sinvergüenzas que usan el poder para despojar de millonarios montos al Estado. El daño que hacen a la ciudadanía es incalculable, pues no se trata solo de dinero que se desvían, significa vidas humanas que se perdieron por falta de recursos, de niños con precaria formación sin mayores oportunidades, de padecimientos por décadas de comunidades enteras, mientras se amasan fortuna a costa del pueblo.

Se debe cortar de raíz estas nefastas prácticas que minaron las instituciones públicas del país y para eso se necesitará de personas con coraje, capaz de denunciar, capaz de procesar y sobre todo capaz de negarse en un futuro a ser cómplices de los políticos inescrupulosos. No se puede seguir tolerando a grupos de delincuentes que en nombre de la política utilizan los cargos de poder para cometer sus fechorías.

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