¡Qué costoso es el turismo interno!

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    Tereza Fretes.

Estamos en la temporada alta de vacaciones, y si bien muchos compatriotas optan por las playas brasileñas o distintos sitios extranjeros, otros se aventuran a descubrir los hermosos lugares que hay en el interior del Paraguay. Una queja que se ha tornado muy común es el alto costo de los lugares de hospedaje y de recreación en general en nuestro país. Muchos, incluso hacen las comparaciones y llegan a la conclusión que es más barato salir del país que hacer el paseo interno. Los reclamos principalmente es por el alto costo en los hospedajes o acceso a sitios turísticos.
Es una queja que raya en lo absurdo, pues nadie está obligado a adquirir un producto o servicio cuyo precio no le gusta. Si esos lugares cobran la cantidad que cobran y sobreviven en el rubro del turismo es porque tienen quién consume lo que ofrecen. No son entidades de caridad, son emprendimientos para generar renta y fuente de trabajo. Deben mantener su negocio y están en todo su derecho de ponerle el precio que mejor les parezca. Si no recibieran suficiente visitas o no tuvieran suficiente clientes ya hubieran cerrado o en todo caso, abaratado sus precios. Con qué derecho uno puede obligar a otro a colocar determinado precio a su servicio o producto. ¿Qué sabes de lo que le cuesta habilitar un lugar o el gasto operativo que tenga? Si no te gusta no consumas y punto, con eso le restarás ingresos y a lo mejor puede que sea más barato para la próxima temporada.
Detrás de estas quejas no va a faltar algún tarado que quiera obligar a los hospedajes turísticos a colocar determinados precios, lo que sería un verdadero atentado contra el libre mercado.
Lo llamativo es que mayormente estas quejas se dan solo cuando se trata de un producto o servicio nacional. Cuando se trata de cualquier marca extranjera, nadie se queja del alto costo y paga “por la marca de moda” sin mayores reclamos. Y están en su libre derecho de gastar su dinero como mejor les parezca así como los que ponen un negocio están en su libre derecho de ponerle el precio que quiera. Ya el mercado se encargará de dejarlo fuera si ofrece algo muy costoso y en contrapartida ofrece un servicio o producto precario. Siempre y cuando no medie algún engaño durante la transacción, puede cobrar el precio que mejor le convenga. Es cierto que falta mejorar muchas cosas en el turismo interno porque es un rubro no tradicional que recién en las últimas décadas afloró en nuestro país, pero no podemos exigir que los pocos que se animan a incursionar a ella cobren precios irrisorios.
Debemos aprender a valorar el esfuerzo de personas que se animan a incursionar en un rubro tan difícil como el turismo interno. Además de respetar el emprendimiento ajeno y no esperar que la gente regale su trabajo, porque de ser así, se dedicarían a algún trabajo altruista.

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