Al menos una disculpa

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Desde que se inició la intervención de la Municipalidad de Ciudad del Este, la intendente separada del cargo, Sandra McLeod de Zacarías (ARN-Cartista), un grupo de abogados y patoteros comandados por la seudosindicalista Castorina Molinas se dedicaron a intentar embarrar el trabajo de los interventores. Era de esperarse una jugada de este tipo, dado que el Clan estuvo acostumbrado durante años a las jugadas poco claras, a las intimidaciones y las amenazas.
Es absolutamente comprensible que McLeod trate de defender su administración y que efectivamente lo haga mostrando los documentos y aclarando aquellos puntos que crea que la opinión pública debe conocer, nadie puede negarle ese derecho. Pero las acusaciones de McLeod y sus seguidores no pasan de bravuconadas y ataques personales a la interventora sin aportar datos concretos ni documentos.
Ayer nuevamente McLeod llamó a una conferencia de prensa para tratar de justificar lo injustificable: la existencia de planilleros en la institución y la estafa al contribuyente mediante la famosa caja paralela, algo que se venía denunciando desde hace tiempo.
McLeod aseguró que en la institución no había ningún planillero, cuando que todos fueron testigos cómo de la noche a la mañana aumentaron considerablemente los funcionarios en el horario de entrada y salida a la institución desde que se inició la intervención. Es solo el botón de la muestra del carnaval que reinaba en la municipalidad. Además, fueron los mismos jefes y directores de áreas quienes confirmaron que hay personas que estaban cobrando salario pero que nunca aparecieron por la institución, según detalló la interventora.
Igualmente, la intendente suspendida se excusó sobre la existencia de una caja de recaudación paralela, la famosa Caja 9, en donde supuestamente se estafaba a los contribuyentes con facturas falsificadas. McLeod aseguró que ella misma denunció el hecho en su momento, pero al ser consultada de qué pasó con el proceso, no supo qué decir y admitió que no sabía nada al respecto.
A pocas semanas de la intervención, salta a las claras la desastrosa gestión de Sandra McLeod en la intendencia de Ciudad del Este. Por primera vez en años, los funcionarios cobraron en tiempo aguinaldo, sin necesidad de recurrir a préstamos, aumentaron las recaudaciones y comenzó un proceso de ordenamiento de la ciudad.
La ineficiencia de McLeod salta a claramente, dado que venía administrando hace 15 años la ciudad, con un total desorden administrativo y urbanístico. En 15 años no pudo siquiera ordenar el tránsito y mantuvo intacta una policía de Tránsito corrupta, que sometía a propios y extraños a un esquema extorsivo y criminal, generando embotellamiento para coimear. La ciudad no cuenta siquiera con un sistema semafórico moderno, como tiene cualquier ciudad mínimamente ordenada.
Ahora que la Patrulla Caminera ordena el tránsito, no se genera ningún embotellamiento. ¿Qué hizo Sandra McLeod para desmantelar aquel esquema corrupto que sometía a turistas y visitantes a la tortura de un embotellamiento que duraba horas? Cuando nuestro diario comenzó a revelar el esquema lo único que hizo su administración fue justificar la actuación de los agentes sinvergüenzas.
Si bien ahora McLeod se jacta de hacer denunciado la famosa caja paralela, ayer quedó en evidencia que ni siquiera impulsó un seguimiento de la denuncia.
Son solo algunas de las perlas de la lamentable gestión de Sandra McLeod como intendente. Los contribuyentes de Ciudad del Este como mínimo se merecen un pedido de disculpas por tanta ineficiencia y la alevosa complicidad con el esquema corrupto de extorsión a los automovilistas, que nunca fue tocado durante su administración.

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