La niñez paraguaya, víctima de abusos

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Perla Benítez.

Según estadísticas de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA), en el 2017 hubo un reporte de 2.249 denuncias por abuso infantil de los cuales 1.267 fueron víctimas directas, es decir, sufrieron agresión, y 982 sufrieron maltrato psicológico. Esta cifra fue aumentando y actualmente están siendo realmente alarmantes. Durante los últimos días, casi cada día la prensa se hace eco de uno o más abusos a menores, niñas embarazadas a consecuencia de violación o estupro, jovencitas pariendo en un yuyal, en un inodoro de una estación de servicios, varoncitos acusando a familiares cercanos de haberlos violentado. Nuestros niños están en un estado de vulnerabilidad extrema.
No sé cuál sería el consejo ni las causas para estas tragedias, puesto que cada familia es un mundo, nadie sabe qué pasa dentro de las paredes de un hogar, pero es extremadamente peligrosa la sociedad en la que están creciendo nuestros niños. Lo más triste del caso es que se den en el seno familiar, en el lugar donde se supone que debe ser el refugio, un lugar de amor y paz, es ahí donde más se registran dichos abusos, tanto físicos, psicológicos como sexuales. Como sociedad nuestro deber es cuidar del bienestar de los niños que son el presente y futuro de nuestra nación, sin embargo, pareciera que la misma sociedad se encarga de corromperlos, de ensuciarlos, explotarlos y dejarlos con secuelas irremediables a causa de los maltratos que reciben de parte de los adultos que se encargan de su crianza. La situación más agravante no se da ni en la familia, ni en la calles solamente, sino en las instituciones estatales encargadas de velar y proteger la niñez. Como ejemplo, la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (Codeni), cuya directora regional de Ciudad del Este, Lic. Lorenza torres, en abril pasado al ser consultada en cuanto a niños en situación de calle, explicó que la institución se limita a hacer recorridos y una vez que encuentran niños en la calle, se contactan con los del Programa de Protección Social (Painac), centro que cuenta con educadores de la calle, para que sean trasladados hasta allí. La misma afirmó que no pueden hacer más que esto, aunque afirmó que intervienen en casos de niños explotados laboralmente. Mencionaba también que se necesitan más recursos, “Para que el trabajo sea 100%, se necesitan recursos y voluntarios en cada barrio si es posible, con un buen equipo de psicólogos para la Codeni y de esta manera trabajar mejor”, señaló.
En un Estado en el que los niños y la salud no son prioridades, y donde la educación no es lo más importante, un gobierno en el que importan más lo colores, los políticos que apuestan más y más comprables, en este país es donde “no hay recursos suficientes” para cuidar y contener a nuestros niños. Pues, yo diría que es más fácil dominar un pueblo ignorante, pobre, traumado y abusado, ya que estos difícilmente se levanten contra el gobierno. ¿Qué es lo que nos queda a nosotros hacer sin recursos estatales?

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