Feminicidio

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Los dos nuevos casos de feminicidio reportados, esta semana. conmocionaron a todo el país. En uno de los casos Beatriz Cabrera había regresado hace 8 días a la casa de su expareja, Rubén Martínez, en la ciudad de San Pablo (departamento de San Pedro), lugar donde días después la encontraron muerta. En otro caso, Mabel Blanca González y la niña a quien la misma cuidaba, Mía Soledad Mendoza Franco, de solo diez meses, fueron encontradas muertas en el Katueté (Canindeyú).

Casos similares se reportan con mucha frecuencia en nuestro país. Los datos del Ministerio de la Mujer indican que la tasa de casos de feminicidio va en aumento sostenido desde el año 2016. Más del 20% de las víctimas son menores de 20 años, quienes dejan decenas de huérfanos. La cifra de asesinatos contra la mujer llegó a 59 en el 2018, cuatro más que el año anterior y 15 más que en 2016. En lo que va del año la situación no es diferente, pues a menos de un mes de transcurrido el 2019 ya se reportaron unas 18 víctimas.

En un gran porcentaje de los casos, las víctimas denunciaron casos de violencias contra sus agresores pero no recibieron la debida protección y acompañamiento y terminaron muertas.
Además padecen una indolencia de las autoridades, quienes no actúan con la diligencia suficiente para prever los casos, hacer efectiva la protección a las víctimas y brindar un protección integral que garantice la recuperación de las mismas.

Varias especialistas coinciden en que el feminicidio tiene un alto componente cultural, por lo que se necesitará de una fuerte campaña de concienciación. Esto debe incluir la persuasión a las víctimas para hacer la denuncia; al entorno social para reportar los caso y no convertirse en cómplices, bajo la excusa de que no debe uno meterse en los problemas ajeno y por último y el más importante la concienciación de los agresores o potenciales agresores, productos de una sociedad insana.

Estas campañas de Educación y concienciación son las que se debería estar haciendo con los millonarios recursos que se derrochan para el autobombo de las autoridades. Años tras años se presupuestan millonarios recursos para intendencias, gobernaciones y ministerios, en concepto de publicidad y propaganda. Estos recursos bien pueden direccionarse para promover campañas de educación masiva y concienciación sobre este grave problema.

El feminicidio es un problema social grave y como tal necesita de un trabajo interinstitucional integral que reúna a todos los sectores, basado principalmente en la educación. Mientra se siga tratando a los casos de manera aislada no habrá solución posible para frenar o al menos disminuir los casos. Está visto que aumentar las penas, no es suficiente.

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