Lo que ya se sabía

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El resultado de la intervención de la Municipalidad de Ciudad del Este confirmó lo que toda Ciudad del Este sabía, pero que se sostenía gracias a la complicidad de políticos de la zona, jueces, fiscales y concejales municipales. La administración de Sandra McLeod no solamente era ineficiente, sino también desastrosa y corrupta. En apenas 60 días fueron comprobadas una serie de irregularidades y ni siquiera fueron profundizadas las investigaciones hacia otras áreas. La corruptela de años anteriores con concejales cómplices probablemente ya queden impune.

El informe final de la interventora, Carolina Llanes confirma que la Municipalidad de Ciudad del Este era manejada como un almacén particular, Sandra McLeod de Zacarías. Esta con ínfulas de emperatriz creía que podía pasar por encima de los concejales municipales, pisotear a los ciudadanos, humillar a los funcionarios municipales y menoscabar a todo aquel que cuestione su lamentable y vergonzoso desempeño, al frente de la municipalidad.
Siempre estuvo rodeada de persona cuyo único mérito era rendirle pleitesía y que solo podían ofrecer prepotencia y falta de educación, como funcionario público. McLeod tuvo durante los periodos anteriores a concejales municipales cómplices, que nunca cuestionaron su administración y que ni siquiera leían las resoluciones. Solo en este periodo se tuvo Junta Municipal relativamente criteriosa, lo que hizo que se viniera abajo su endeble administración.

Con un mínimo de luz que se arrojó sobre los manejos municipales se logró un lapidario informe de intervención, otro informe de la Contraloría General de la República e incluso imputaciones desde el Ministerio Público. Quedo a la vista toda la podredumbre que tenía escondida bajo la alfombra.

A McLeod no le quedó otra que salir huyendo. Salió por la ventana y metió por la ventana a otro seudointendente tan carente de escrúpulo como su antecesora. McLeod deja una municipalidad desarticulada, con pésimos servicios, con una estructura corrupta que hay que comenzar a desmontar y reorganizar. Una ciudad que a pesar de su alto nivel de recaudación ni siquiera tiene un tránsito organizado y servicios básicos acordes a su condición. La ciudadanía honesta de la capital del Alto Paraná debe repudiar por todos los medios a los políticos que se burlan de la ciudadanía. A los políticos que defraudaron la confianza ciudadana y utilizaron sus cargos y las instituciones públicas solamente para enriquecerse y enriquecer a sus amigos y familiares.
Es momento de que la ciudadanía exija que la justicia actúe y desenmascarar a los fiscales corruptos, que estuvieron apañando durante todos estos años a los sinvergüenzas empotrados en el poder. Todos los casos que ahora salen a luz, fueron denunciados en su momento, pero los fiscales hicieron oídos sordos. Estos también deben ser investigados.

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