Gatopardismo

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Apenas caída la dictadura de Alfredo Stroessner, con la naciente esperanzas de la democratización del Paraguay, el eminente estudioso Adriano Irala Burgos (+) advertía que no se debía de caer en el “gatopardismo”, en el sentido de cambiar algo para que no cambie nada. Evidentemente, nadie hizo caso a la recomendación de Irala Burgos, porque los cambios que vinieron tras la caída de la dictadura no significaron una revolución, porque los stronistas siguieron manteniendo los hilos del poder, sus privilegios y negociados. Treinta años después, estamos viendo que la dictadura nunca se fue del todo, y que sus mentores, ahijados y protegidos siguen en el poder. La que avanzó y tuteló el proceso de democratización fue la sociedad civil, que permaneció en alerta e impidió todos los intentos de retorno de autoritarismo.
Lo mismo puede aplicarse ahora a la situación de Ciudad del Este, donde gracias a la presión ciudadana se logró un cambio muy importante. Pero esta vez hay que estar muy atento y no caer nuevamente en el gatopardismo. Es decir, el cambio para que nada cambie.
La intendenta interina Perla de Cabral procedió ahora a cambiar a los directores afines a los Zacarías. Son funcionarios que durante todo este tipo apañaron y perpetraron todo tipo de barbaridades en la institución municipal. La interventora Carolina Llanes dejó en evidencia todas estas aberraciones y solicitó un sumario para cada uno de ellos.
No hay perspectiva de que Perla de Cabral pueda ordenar sumarios; en todo caso, quiénes deberían estar a cargo de estos procesos. Se sabe que Sandra McLeod, para tranquilizar a la opinión pública, siempre anunciaba sumarios para los funcionarios relacionados con alguna irregularidad, pero aquellos procesos eran solo de palabra. Nunca se sabía de sus conclusiones y los sinvergüenzas continuaron en sus cargos.
Terminada la euforia del cambio en la Municipalidad, ahora todos los líderes ya están metidos en sus respectivas campañas con miras a la intendencia.
En un Estado donde funcionen las instituciones, cabría esperar que los demás organismos cumplan su labor y que los procesos lleguen a término. Pero sabemos que nuestras instituciones no funcionan, que la fiscalía es una guarida de delincuentes, con agentes que están allí porque sus padrinos delincuentes lo pusieron para que encajonen las denuncias y se protejan mutuamente.
Lo más seguro es que no haya investigación alguna y que los funcionarios corruptos se vayan tranquilamente a sus casas y que, en poco años, los veamos nuevamente en algún cargo público, siguiendo con el mismo juego.
Lo venimos diciendo y lo repetimos: no cambiará nada, y la ciudad seguirá sumergida en la corrupción y la ilegalidad si la ciudadanía no toma la posta y barre con todos los funcionarios corruptos del Poder Judicial y la Fiscalía, que están en esta zona solamente para ponerse al servicio de la mafia.

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