La apatía nos puede matar

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Como cada temporada de verano, el dengue se convierte en un grave problema de salud pública. Hay miles de notificaciones, cientos casos confirmados y decenas de afectados internados en los centros asistenciales, tanto públicos como privados. Incluso se reportó un probable caso fatal, pues una mujer con todos los síntomas del mal falleció en Ciudad del Este.

Según el reporte del Ministerio de Salud, en lo que va del año, suman 168 los afectados, de los cuales el 83% de los casos proceden del departamento de Alto Paraná. A nivel nacional, el número de notificaciones de sospecha de casos asciende a 2.482, reportándose un promedio de 463 notificaciones con sospecha en las últimas tres semanas. Las cifras son más que preocupantes, sobre todo en el décimo departamento.

Al parecer todos los esfuerzos y las campañas para tomar conciencias no han servido de nada. En los rastrillajes de Senepa y otras instituciones se reportan altos índices de infestación larvaria del mosquito transmisor del mal. La gente acumula residuos como latas, botellas y otros recipientes en el patio de su casa sin dimensionar que a estas alturas esto representa un peligro mortal.

Lastimosamente recién cuando ocurren tragedia reaccionamos. En este caso solo necesitamos hacer un simple acto de limpieza, no necesitamos millones de recursos, sino unos minutos de nuestro tiempo. Es vergonzoso que dejemos la tarea de limpieza de nuestros patios a terceras personas. Debemos acostumbrarnos a hacernos cargo de nuestras vidas y dejar de esperar que los otros hagan por nosotros lo que estamos obligados a hacer por cuenta propia. Muchos menos que las instituciones públicas se encarguen, pues bien sabemos de sus limitadas capacidades.

Esta apatía nos puede matar y sólo de nosotros depende ponerle un alto. No esperemos que el dengue mate a un ser querido para empezar a limpiar nuestro patio. Eso incluso podemos a aplicar a varios otros aspectos, no esperemos que los arroyos nos inunden, si podemos evitarlo no arrojando basura al cauce; cedamos el paso en el tránsito si queremos que fluya la circulación de vehículos; aprendamos a exigir y actuar con honestidad si queremos que las instituciones públicas mejoren. No dejemos que la apatía nos mate como está ocurriendo con el dengue.

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