Pink Floyd, inicio de clases y modelos

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Another Brick in the Wall (Otro ladrillo en la pared) es el título de una canción magistral del grupo británico de rock progresivo Pink Floyd publicado en 1979. En su videoclip se ve cómo un grupo de alumnos van pasando en fila por una máquina que les quita toda su personalidad, e incluso su cara, para luego convertirlos en carne molida. Esta máquina procesadora representaba al sistema edu- cativo de su momento.

Cuarenta años después de aquella genial crítica artística, nuestro  modelo  educativo  continúa  siendo  una  fábrica industrial de enlatados estandarizados. No se tiene en cuenta la diversidad de los alumnos, se da por hecho que el temario en cuestión tiene que aprenderlo todo el mundo, y aunque se sabe que no todo el mundo aprende igual, no importa: o respondes a las preguntas de un examen o te quedas preso con el mismo programa de estudios por un año más, de castigo.

La propuesta académica actual continúa basándose en pedir, recibir, copiar, memorizar y  repetir. Quizás esta metodología sea muy propicia para las autoridades, por eso ni se debate. No obstante, es evidente que el verdadero aprendizaje pasa por crear, probar, competir, colaborar y evolucionar. No sorprende en este contexto que empresas líderes en el mercado y la innovación como Google, IBM, Apple ya no piden títulos académicos a  sus  colaboradores,  tan  solo  una muestra  de  lo  que  saben  hacer,  un portfolio.

El  MEC es  una  entidad cara,  lenta, rígida, que  no satisface a los verdaderos profesores amantes del saber, a los alumnos inquietos y curiosos, y por ende, a una sociedad dispuesta a progresar. Su problema es la centralización y el monopolio. No permite brechas para soluciones locales, privadas,  flexibles  y  actuales.  No  propicia  el  autoco- nocimiento y no descubre potenciales. Sir Ken Robinson, uno de los mayores especialistas en educación del mundo, afirma que: “No sabremos lo que podemos llegar a ser hasta que no sepamos lo que somos capaces de hacer”.

Y  no  importa  quién  sea  la  autoridad  de  turno,  no importan si los kits vengan en camionadas, no importa si las escuelas se convierten en edificios de lujo, no importa si quintuplicamos  el  salario  de  maestros,  no  importa  si controlamos el presupuesto a rajatabla. El problema es el modelo, única y exclusivamente el modelo.

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