Reparación histórica

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Las autoridades brasileñas de la Itaipú Binacional ya tienen conformado un equipo técnico para renegociar los términos del Tratado. De hecho, para Brasil ya comenzó el proceso de renegociación, y comenzaron a implementar una serie de medidas que apuntan a poner en desventaja al Paraguay. Mientras tanto, en el lado paraguayo ni siquiera se está hablando al respecto. Es más: no hay mucho que esperar, considerando que esa comisión técnica será integrada por los consejeros, y en este nuevo gobierno asumieron personas cuyas figuras no se destacan por la alta capacidad. Entre ellos están Juan Carlos Barreto, un caudillo que nunca ganó elecciones, con nefastos antecedentes familiares; y Crecencio Molinas, un abogado de la zona del Alto Paraná sin mayores experiencias en negociaciones de esta índole, por citar algunos.

Paraguay, históricamente, ha sido menoscabado en sus intereses en cuanto a las compensaciones por la cesión de la energía no utilizada en Itaipú. El mentado anexo C del Tratado es perjudicial para el Paraguay, que viene regalando su energía para el desarrollo de su socio en la represa binacional.

La libre venta de la energía que pertenece al Paraguay por un precio razonable podría significar el cambio de vida de miles de compatriotas; mejores escuelas; hospitales con suficientes medicamentos, insumos y personal; rutas modernas, entre otras.

La renegociación de Itaipú es una cuestión demasiado importante para el país y, por lo tanto, debe ser una prioridad para el gobierno de Mario Abdo Benítez, quien hasta ahora no ha demostrado ninguna señal clara al respecto. En el encuentro del martes pasado con su par brasileño, Jair Bolsonaro, ni siquiera habló con la prensa, cuando pudo aprovechar este acercamiento para hacer un llamado público de la necesidad de una paridad energética entre ambos países. Paraguay tiene que hacer valer su derecho de hacer el uso que más le convenga de la energía que le corresponde.

Se necesitan negociadores firmes, capacitados y, sobre todo, patriotas para que puedan representar dignamente los intereses paraguayos. El año 2023 está cerca, y para cuando llegue ese momento ya se tenía que haber diseñado una estrategia, con un sólido equipo de negociadores. Para eso se necesita que las negociaciones las hagan personas con preparación técnica, rectitud, honestidad y mucho patriotismo, que son las cualidades que debemos exigir en nuestros consejeros, y no aceptar a cualquier caudillo para tan importante cargo.

Brasil tiene una deuda histórica con el Paraguay, y se sabe que el Tratado de Itaipú fue firmado durante gobiernos dictatoriales, en condiciones absolutamente desventajosas para el Paraguay. Una mayor justicia en cuanto a la disposición de la energía será también una reparación histórica.

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