Hong Kong, Miami y Ciudad del Este, ¿en qué fracasamos?

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Entre 1961 y 1971 Sir John Cowperthawaite tomó las riendas del Ministerio de Finanzas de Hong Kong, una pequeña región ubicada en Asia Oriental que cuando eso aún era una colonia británica. Consolidó la seguridad jurídica y hasta tuvo el atrevimiento de negarse a desarrollar una oficina estadística moderna, bajo el temor a que una mayor recolección de datos sobre la economía de Hong Kong abriese la puerta a un excesivo control a sus habitantes. De ahí, una zona de pescadores pobres, pasó a ser en pocas décadas la región que más comercializa en el mundo y con una alta calidad de vida en términos generales. El PIE per cápita de Hong Kong hoy supera los 40 mil dólares, tienen una irrelevante deuda pública 0,06%, una tasa de desempleo que no supera el 3% y una esperanza de vida de 85 años. Es considerado la zona más libre del mundo para crear, producir y comercializar.

Miami es el epicentro del comercio internacional entre las distintas Américas. Su Zona Libre es la mayor zona comercial privada del mundo, fue fundada en 1977 y tiene una extensa cartera de clientes y residentes internacionales. Gracias a sus atractivas condiciones fiscales y jurídicas, la ciudad sirve como sede de las operaciones latinoamericanas para más de 1.400 multinacionales. Independientemente a esto, el turismo es la fuente de ingresos más importante de Miami. Sus playas, hoteles, congresos, festivales y diversos eventos atraen a una media de más de 12 millones de visitantes anualmente, 2 veces más que toda la población paraguaya. Está considerada como la “Ciudad más limpia de los Estados Unidos” por la calidad del aire, grandes espacios verdes, sus limpias aguas y calles, y diversos programas de reciclaje.

Ciudad del Este era considera la tercera zona más poderosa de libre comercio del mundo en los años 90. Sin embargo, hasta ahora, no tuvo la misma suerte que los ejemplos citados más arriba. Fracasamos. Está sucia, desordenada y en decadencia económica. Una extrema centralización desde Asunción, poco respeto a la propiedad privada y la acumulación de poder en manos de unos pocos fueron desgastando sus posibilidades de desarrollo. Quizás se pueda tener otra chance, se dispone de mucha energía, mano de obra ociosa y creativa, clima agradable, geografía estratégica, agua en abundancia y hasta potencial turístico. Sin embargo, hay mucho que aprender y copiar de los lugares donde las cosas funcionan. Para eso, los paradigmas deben cambiar y los discursos deberán ser otros indefectiblemente.

Por Jorge Alcaráz, filósofo. 

jorgealkraz777@hotmail.com

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