Sueldo mínimo y el sueño de la casa propia

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Como paraguayos honestos y trabajadores, que cada mañana nos sacrificamos por traer el pan a nuestro hogar, percibiendo un sueldo mínimo, el sueño de la casa propia es una utopía. El sueldo, como dice su nombre, es lo mínimo que se necesita para subsistir. Con lo básico se sobrevive, pero no alcanza para ciertos “lujos” como soñar con pagar una casa propia, cuando apenas alcanza para alquilar una vivienda digna, pues últimamente los alquileres se han multiplicado en las zonas urbanas, cercanas a universidades y en barrios pe- riféricos de las grandes ciudades. El aumento considerable de la población universitaria en esta parte del país ha generado una oleada de construcciones de departamentos con diferentes tipos de ser- vicios, algunos bastante dignos, otros pésimos pero con precios elevadísimos, que para un trabajador como yo, son imposibles de pagar, pues cuestan casi lo mismo que mi sacrificado sueldo mínimo.

Me pregunto, ¿quién regula los alquileres y sus precios? ¿Hay un control sobre ser- vicios básicos, seguridad, condiciones y for- mas de pago para usufructuar estos predios (que de verdad, salvan bastante a los estudiantes y familias pequeñas)? El sueño de la casa propia con un sueldo básico es uno más de los grandes déficits del Estado que tanto se jacta de apoyar a los pobres, de un Estado que tiene el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), entre otros entes totalmente politizados que benefician a unos pocos que justamente, no son quienes ganan sueldo mí mínimo, sino un poco más, a costa del Estado y la politiquería.

Por Perla Benítez. 

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