Prepotente

El concejal municipal de Ciudad del Este Celso Miranda, alias Kelembu, protagonizó ayer un incidente en la Aduana del Puente de la Amistad. El edil agredió a un representante del gremio de productores avicultores que acompañaban los controles sobre el ingreso de carnes, pollos y sus derivados. Increpó duramente a uno de los trabajadores y justificó el ingreso ilegal de mercaderías ilegales, alegando que es una práctica al que recurren personas de escasos recursos.
En primer lugar, si los funcionarios aduaneros fueran eficientes, honestos y confiables no habría necesidad por parte de los gremios de enviar contralores para evitar el ingreso de productos prohibidos.
En segundo lugar, nada autoriza al concejal Miranda a ninguna clase de agresión, porque él tampoco tiene atribuciones para ir a dar órdenes en la zona primaria. Los responsables son los militares de la Base Naval y los ineptos y corruptos funcionarios de Aduanas, quienes se dedican a coimear en vez de efectuar los controles.
No es la primera vez que el concejal Miranda actúa por cuenta propia y se toma atribuciones que no le corresponden, incitando y justificando las irregularidades. En varias ocasiones incitó a la gente de desobedecer las reglas de tránsito y agredió a gentes de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) por colocar cepo a automovilistas que estacionaban hasta en las veredas.
Es inadmisible que las mismas autoridades sean quienes inciten a las violaciones de las leyes que juraron cumplir y hacer cumplir. Las autoridades deberían ser ejemplo en el cumplimiento de las normas. ¿Qué se puede esperar de un concejal que aliente el contrabando? ¿Qué vendrá después? ¿La justificación del saqueo de los bienes públicos? Lo que se debe exigir es que se cumplan las normas establecidas y cada funcionario cumpla con el rol que le compete y si no lo hace, sacarle del puesto y mandarlo a la justicia.
En una sociedad que de por sí es reacia a acatar las reglas, que un representante de la ciudadanía aliente una actividad ilegal con el argumento populista de que está a favor de los pobres, cuando menos es una irresponsabilidad tremenda, y además se expone a ser procesado por “apología del delito”.
Lo que se necesita como sociedad es fortalecer la institucionalidad. La zona primaria del Puente de la Amistad es un verdadero mercado, donde reinan la absoluta informalidad y el descontrol para favorecer precisamente el ingreso ilegal de productos. Nadie puede permanecer en ese lugar sino los funcionarios destacados, ni mucho menos un seudoconcejal prepotente y maleducado, quien después de su fallida alianza con Zacarías está tratando de levantar su popularidad a cualquier precio.

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