Protección integral

Mujeres de diversos puntos del país salieron ayer a las calles a manifestarse contra todo tipo de violencia, en coincidencia al Día lnternacional de la Mujer. A pesar de los debates que surgen sobre las formas de protesta u otras reivindicaciones anexas, el reclamo no solo es sumamente válido sino de imperiosa necesidad ante la alarmante lista de mujeres que cada año son víctimas del feminicidio.

Según los registros del Centro de Documentación y Estudios (CDE), en promedio aproximado, una mujer por semana es asesinada en Paraguay, a causa de su condición de mujer. En lo que va del 2019, 14 paraguayas fueron asesinadas, de esta cantidad doce ocurrieron en nuestro país y otros dos se registraron en el exterior (Argentina y España). Entre las víctimas hay una beba de 10 meses, una niña de 7 años y una adolescente de 14. Además del repudio a la violencia, ayer exigieron la valorización del trabajo realizado por las mujeres, pues, según las cifras oficiales, en Paraguay las mujeres ganan G. 685.000 menos que los hombres, por desempeñar el mismo trabajo en varios sectores. lgualmente, exigieron reivindicaciones como el cumplimiento de protocolos para el abordaje de casos de acoso y abusos en instituciones educativas, entre otros.

Debemos despojarnos de ciertos prejuicios y acodar ciertas acciones que puedan agrupar a los diversos sectores para erradicar la violencia contra la mujer, pues, según confirman varios profesionales, se trata de un grave problema cultural. En consecuencia se ha convertido en un problema social que se expande cual epidemia viral.

Las mujeres están siendo víctimas todos los días de las diversas formas de violencia y en muchos casos los desenlaces fatales son plenamente evitables. Lastimosamente, las instituciones encargadas de dar el abordaje a las denuncias no actúan con la celeridad y eficiencia necesarias para prevenir los casos.

Además de las fallas en el tratamiento de las denuncias, tampoco se realiza una campaña educativa y de concienciación a mediano y largo plazo que permita erradicar la cultura machista que desencadena en las situaciones de agresión y abusos contra las mujeres.

Solamente a través de la educación y la concienciación se puede lograr una transformación cultural que apunte a dar a la mujer su lugar en la sociedad, y por sobre todo combatir las diferentes formas de maltrato y sometimiento que vergonzosamente siguen sociedad. No son solo cifras, a diario a madres, hermanas e hijas que son golpeadas, maltratadas y asesinadas. Como sociedad es momento de reivindicar las deudas históricas con el sector femenino presente siempre en los momentos más difíciles de la república, desarrollando una política de protección integral, que involucre a todas las instituciones del Estado.

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