Becas ltaipú

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Luego de la denuncia masiva de la selección arbitraria de los adjudicados con las becas Itaipú, representantes de la Binacional excluyeron a un total de 55 becados, de los 78 casos que fueron sometidos a una revisión.

Entre los beneficiados aparecieron jóvenes de muy buen pasar económico, con viajes de vacaciones al exterior, estudios en colegios privados, residencias lujosas, hijos de empresarios y políticos, entre otros. Mientras que varios postulantes con notas de excelencia y de situación económica más precaria fueron rechazados porque supuestamente no reunían los requisitos para la adjudicación.

A pesar de que el reglamento de la convocatoria establece que los beneficiarios deben ser personas de escasos recursos, el resultado fue totalmente al revés, pues los más pobres fueron quienes quedaron fuera. Cada año se denuncia y siempre corrió como un secreto a voces de que las citadas becas eran solo para un grupo de privilegiados. Con la ventilación de casos bochornosos se pudo confirmar que efectivamente este beneficio se reparten entre unos pocos en detrimentos de los jóvenes que verdaderamente necesitan de un “empujón” que les permita cambiar sus vidas con la conclusión de una carrera universitaria.

Es una muestra de la grave trastocación de valores en nuestra sociedad, que ya no distingue lo correcto de lo incorrecto y la corrupción se ha vuelto algo normal. ¿Qué valores puede promover un profesional que accede de forma fraudulenta a una beca?

A esto hay que agregar que la función de la Itaipú no es ofrecer becas. Para eso están otras instituciones del Estado que tienen que disponer de los recursos necesarios, gracias al dinero que ingresa a las arcas públicas por la venta de energía de Itaipú. Pero se crean estas becas justamente para utilizar con criterios políticos y prebendarios desviando la función real de las instituciones y creando una suerte de Estado paralelo.

El escándalo de las becas es justamente la demostración del criterio prebendario con que se utilizan estos fondos. Ahora que se realizó la supuesta depuración gracias a la presión mediática, lo que corresponde es que se haga una investigación seria y dar con los responsables. No puede terminar en la simple exclusión de quienes nunca debieron ser adjudicados. Se debe ser implacables con estos porque es la única forma de evitar que se sigan manejando los recursos públicos de esta manera.

Las becas de Itaipú son el fiel reflejo de cómo los políticos de turno se reparten los beneficios obtenidos de los fondos públicos sin importarles pisotear los derechos de las personas más vulnerables.

Una vez más es la ciudadanía la que mediante su presión logra frenar una irregularidad. Por ello es siempre importante el complemento de la labor de la prensa y la ciudadanía para combatir la corrupción.

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