Itaipú Binacional. El inicio de un colapso (Parte II)

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Cuenta la leyenda que el rico y poderoso Rey Rai Bralit no lograba aplacar la tristeza suscitada por la muerte de uno de sus hijos, hasta que un sabio de nombre Sissa le haya obsequiado un juego que emulaba creativamente movimientos de guerra. El juego consistía en diversas piezas simbólicas sobre un tablero con sesenta y cuatro casillas de blanco y negro, dispuestas en cuadros de ocho filas y ocho columnas. El Rey muy agradecido por el artilugio bautizado después como Ajedrez, prometió a Sissa satisfacer cualquier deseo que tuviera. Por lo que el sabio creador, no tuvo mejor idea que solicitar como recompensa que le entregaran un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta; y así sucesivamente doblando la cantidad anterior hasta llegar a la casilla sesenta y cuatro del tablero.
El Rey no tuvo problemas en aceptar el deseo y ordenar la entrega de todo el trigo acordado. Pero no se imaginaba de que luego de unos cálculos, sus asistentes le informarían de que se necesitaría más de 9 trillones de granos. Es decir, más de mil años de toda la producción mundial.
Esta anécdota nos da el ejemplo del poder avasallador de la exponencialidad y su crecimiento acelerado en una secuencia dada. En este sentido, trayendo esto a ejemplos cotidianos, uno de los sectores que recibirían un impacto brusco de evolución es la tecnología y uno de sus principales vertientes: la generación de energía.
Ray Kurzwell, vicepresidente de Ingeniería de Google y autor de uno de los libros más revolucionarios de los últimos tiempos (La Singularidad está cerca), en base a una potente base de datos analizados estima que entre el 2030 y 2040, el poder tecnológico llegará a modificar todos los modelos disponibles hasta ahora y a un precio mucho menor.
España ha sido uno de los países pioneros en el ámbito de la investigación y producción de paneles solares a lo largo de los últimos años. No podemos negar un inicio lento, caro, burocrático y bastante subsidiado. Sin embargo, actualmente las tendencias son más que alentadoras. Las familias ahorran un 35% en promedio su factura de energía, y lo mejor de todo, se siente menos dependiente de una empresa grande y lenta como son en general las del rubro energético.
Con la evidencia de tendencia positiva hacia un menor costo, además de nuevas formas de producción y consumo del modelo energético. No está demás estar atentos e intentar navegar en las nuevas olas de innovaciones que se vienen. No podemos estar tan dependientes de las binacionales que podrían ser incompetentes a muy corto plazo.

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