Recurso público

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Un escándalo se generó en torno a las declaraciones del vicepresidente de la república, Hugo Velázquez, quien supuestamente dijo a los funcionarios de la Itaipú Binacional que utilicen los recursos de esta institución para potenciar la candidatura de Wilberto Cabañas, de Colorado Añetete, quien busca la intendencia de Ciudad del Este.

Más allá del sentido que pudiera tener las expresiones del vicepresidente de la república no hace falta de mucho análisis, pues es bien sabido que históricamente que las autoridades de turno, presidente, gobernadores, intendentes consintieron y apañaron el descarado uso de los recursos públicos en las elecciones.

Esto no es una cuestión exclusiva del Partido Colorado, pues no hay partido que haya probado un poco de la miel del poder sin que haya caído en este vicio. En las épocas electorales todos los actos públicos se convierten en mítines políticos, con halagos a algunos sectores, pedidos de votos y otros lamentables hechos. Los políticos siempre usaron los recursos públicos a favor de su partido y para promocionarse en las elecciones a causa de la apatía ciudadana, la complacencia e inacción de la Justicia y el silencio cómplice entre correligionarios.

Todavía queda mucho por hacer en materia de respeto a la institucionalidad en Paraguay. No solo las autoridades sino los dirigentes, candidatos, electorado y ciudadanía en general debe aprender a separar la cosa pública de los intereses partidarios. Los políticos están muy acostumbrados en confundir las instituciones públicas con su patrimonio particular. Ni bien asumen en el cargo reparten los fondos públicos a sus correligionarios, mediante licitaciones amañadas, crean empresas para embolsillarse recursos tan sensibles como las de Fonacide y royalties. No les importa dejar sin escuela a miles de niños, sin medicamentos e insumos a miles de pacientes y sin infraestructura mínima a toda la población.

El cambio en la forma en que se usan los recursos públicos requiere de la acción de todos los sectores, pues si solo se reclama cuando el que está cometiendo el hecho no es del mismo partido, nuca se va desterrar esta práctica. El respeto a las instituciones, las leyes y la Constitución Nacional debe estar por encima del amiguismo, el correligionarismo u otros intereses mezquino.

Es un compromiso ciudadano denunciar, ventilar y sancionar a todos los que abusan de los recursos públicos y dejar en evidencia a los políticos sinvergüenzas.
Esto debe ir acompañado de una actuación más patriótica de jueces y fiscales, quienes deben dejar de ser serviles y hacer cumplir las normas vigentes, pues sólo cuando se acabe la impunidad avanzaremos con los cambios.

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